El mundo de los videojuegos se pierde la mejor de las perspectivas con la cámara en primera persona

Empecé muy joven a enamorarme del mundo de los videojuegos, ya que con tan solo 5 años ya intentaba encontrar mi primer tesoro sorteando todo tipo de obstáculos, trampas y enemigos por el camino.

Desde el sprite más clásico en 2D con los juegos arcade, a la irrupción en mi vida de mi primera consola de SEGA, comencé una vida llena de aventuras donde siempre había un héroe al que guiar hasta alcanzar su destino, siempre desde el punto de vista del que mira desde fuera.

Y eso es fundamental en la historia de este mundillo, hasta que llegó el 3D con el padre de los shooters, el gran Wolfenstein. Se abría una nueva posibilidad, la cual nos brindaba la oportunidad de vivir desde dentro el juego, de sentirnos parte de la acción empuñando potentes armas con las que repartíamos plomo a todo lo que se ponía por delante.

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Wolfenstein

A partir de ese momento, el mundo del PC acogería muchos títulos que intentaban seguir con su legado, y vaya que tuvimos joyas que marcaron un antes y un después del género. Doom, Duke Nukem, Unreal Tournament o Half Life definían un género de mucho éxito entre el público, pero que otros videojuegos quisieron adoptar más adelante.

Con la llegada de las consolas de 32 bits se estandariza el 3D en muchos otros géneros que antes veíamos solo en scroll lateral, y una nueva dimensión nos daba la oportunidad de apreciar más detalles en las aventuras de antes que ahora las veíamos más limitadas. Historias increíbles, escenarios muy cuidados, puzzles que invitaban a investigar y muchas posibilidades son las que ofrecía ese nuevo eje Z que hacían la experiencia más inmersiva que nunca.

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Medievil

El género del terror fue el que más se aprovechó de la ventaja tridimensional en tercera persona, con obras de arte como Fatal Frame y la saga Silent Hill, que usaban la perspectiva y los ángulos de cámara para generar sensaciones de tensión, de sentirnos observados, de poder ver las reacciones de nuestro personaje y poder observar el detallado entorno mientras caminamos.

Este tipo de videojuegos, si les cambiamos el punto de vista a primera persona, son de los que más evidencian las carencias de esta cámara en ciertos títulos. Pero no nos engañemos, pues hay joyas en el mercado como Outlast o SOMA, que nos pueden hacer pasar un mal rato, pero que leyendo lo que os he contado anteriormente, os daréis cuenta de todo lo que nos hemos perdido en esta maravilla. La posibilidad de explorar el entorno bajo una perspectiva más alejada que nos deje apreciar un magnifico diseño de niveles se va al traste y no transmite lo mismo que la vista en primera persona.

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Silent Hill 3

Es aquí cuando la industria del videojuego en el género de terror se volvió, llamémosla vaga, de alguna manera, ya que enfocan el juego a hacernos sentir que nosotros mismos somos los protagonistas, en primera persona lógicamente, y se centran en sustos fáciles obviando cosas muy básicas y fundamentales en un videojuego. Con esto quiero decir que se descuida el protagonista, la historia que nos quieren contar y los personajes que intervienen en ella, resultando una experiencia más bien pasillera y exenta de encanto.

Pero no todo está perdido en el género de terror, pues The Evil Within viene a recordarnos la esencia del miedo al jugar a un videojuego, el diseño de niveles bien cuidado pero que en algún momento tomó una dirección casi sin retorno. Aunque ahora que lo pienso, existe un caso que si bien al principio generó polémica y muchas dudas entre sus fans, acabó siendo todo un éxito de crítica y publico por hacer las cosas pero que muy bien. Y me refiero a Resident Evil VII, que como sabéis es una saga que comenzó siendo un Survival Horror con admiradores en todo el mundo y que fue transformándose poco a poco en otra cosa, pero que en esta última entrega parece que ha encontrado ese punto de terror y de saber hacernos pasar un mal rato de verdad, aun cambiando su punto de vista por primera vez.

Eso es lo que hay en el mercado últimamente en el género de terror en primera persona, habiéndose convertido en lo que podríamos llamar “El tren de la bruja”, esperemos ver más Silent Hills y Project Zeros, que usen las virtudes de una buena creación de entornos envolventes llenos de detalles y rincones que explorar. Aunque si hacen las cosas bien como Capcom, podríamos ver grandes cosas bajo nuestro propio punto de vista como Agony, que nos presenta un mundo infernal recreado con mimo y unos detalles que podrían ponernos los pelos como escarpias.

Dejando a un lado el género de miedo, no es lo único que se ha estropeado, pues hay más estilos que pueden verse perjudicados por esta vista. Juegos del estilo de Conan Exiles (con una fuerte customización del personaje), Kingdom Come y otros similares, se pierden muchos detalles que en otra vista disfrutaríamos, pues ya no solo el diseño de los protagonistas, sino la propia historia va perdiendo fuerza si no tenemos a la vista a nuestros héroes y heroínas.

Como último ejemplo puedo poner el de Bright Memory, un videojuego de disparos, espadas y magia desarrollado por una sola persona (Zeng Xiancheng) que ofrece una acción sin igual, pero al ver cinemáticas y observar a su joven protagonista con su diseño tan espectacular, siento que me estoy perdiendo parte de la acción, dejando de disfrutar de movimientos imposibles y no podré observar las reacciones de mi heroína en cada momento de la aventura.

Esto es solo una opinión y una manera de entender los videojuegos, ya que cada uno puede tener sus gustos personales y forma de entender el mundillo, pero sin duda los que llevamos mucho tiempo disfrutando de este hobby sabemos apreciar la sutileza de los detalles que se pierden con el punto de vista o cámara inadecuada.

Y vosotros, ¿preferís sentir que estáis dentro del videojuego y adoptar el rol de héroe, o preferís como yo formar parte de la aventura y acompañar a los protagonistas a su destino?