A lo largo de nuestra existencia, esta se va formando y llenando de experiencias, algunas positivas, otras negativas y otras que tendrán mayor o menor trascendencia, pero lo que resulta innegable es que todas y cada una de ellas ocupan un lugar, ya sea más o menos relevante, en este largo y enriquecedor viaje que es la vida.

Amén de las que nos suceden o sucederán a diario fruto de diversos factores, están aquellas las cuales escogemos vivir por medio de canales y sensaciones específicos, ya sea por medio del cine, la música, la literatura y, por qué no, los videojuegos.

Estas últimas, y durante una época concreta (al menos en mi caso particular) te marcan de por vida y se quedan ahí, aferradas en lo más profundo para acabar cambiando y verse ligadas a un sentimiento o situación concretos, y es precisamente de lo que este humilde redactor viene a hablaros hoy.

Este será un viaje entre los que, en mi caso, han sido los momentos más emotivos, apasionantes y/o emocionantes que he tenido la suerte de vivir durante mi dilatada experiencia en el mundo de los videojuegos, y es que existen obras atemporales que calan hondo, situaciones específicas que te encogen el corazón, y momentos determinados en los que, seas lo hombre que quieras ser, no puedes evitar que las lágrimas comiencen a brotar de tus ojos de forma descontrolada, sin que haya nada que tú, absolutamente vulnerable en ese momento, puedas hacer para detener ese torrente de emociones que acaba desbordándote por completo.

Desde ahora advierto dos cosas, la primera es que los vídeos e impresiones que veréis y leeréis a continuación, no podrán tomarse con un orden concreto, ya que me es imposible poner una delante de la otra, pues todas son excepcionales a su manera. La segunda es que, obviamente, este artículo está total y absolutamente PLAGADO DE SPOILERS, por lo que si no has jugado a alguno de estos títulos (créeme, no tienes ni idea de lo que te has perdido hasta ahora) y pretendes jugarlos, para de leer de inmediato y corre a hacerlo para que, cuando hayas terminado, puedas comprobar si tu reacción ha sido la misma que la mía o, por el contrario, no ha supuesto alteración emocional alguna para ti.

Ponte cómodo y disfruta de este estupendo viaje por los momentos más apasionantes y emotivos de los videojuegos.

  • Lost Odyssey: La Muerte de Lirum

Hablar de Lost Odyssey es hablar del título más grande de todo el catálogo de Xbox 360, y de uno de los juegos con la historia más grande jamás escrita.

Todo en él es absolutamente excepcional, empezando por el apartado gráfico, pasando por el diseño de personajes y escenarios, y terminando por sus absolutamente excepcionales historia y banda sonora, que conforman un conjunto absolutamente mágico.

En cierto momento de la historia, descubrimos que el único recuerdo de Kaim, en el que no puede evitar que su hija caiga por un acantilado y por el que lleva culpándose la inmensa mayoría de su eterna vida, no era como él creía, ya que acaba descubriendo que su hija Lirum no solo sobrevivió a la caída, sino que además lo hizo abuelo. Pero la alegría dura muy poco, pues si bien la chica se encuentra con vida, ésta padece una grave enfermedad que la consume poco a poco, y vive lo justo y necesario para decir a su padre y a sus hijos que los quiere, que nunca los olvidará y que la perdonen por no poder pasar un poco más de tiempo con ellos. Tras suplicar a su padre que cuide de sus nietos, la joven muere en sus brazos, entre los gritos de dolor de Kaim, Cooke y Mack.

https://youtu.be/–xrBKwlgLw

  • Diablo III: El Sacrificio de Tyrael

Que Diablo III te pueda gustar más o menos ya es a criterio de cada uno, pero lo que resulta innegable es que, tanto su Historia como las Cinemáticas y BSO que la acompañan tienen una calidad absolutamente incontestable.

En esta escena en concreto, que se desarrolla tras la votación que los Ángeles y Arcángeles llevan a cabo para decidir la suerte que correrá la raza humana, y en la que Tyrael es el único en votar en contra de su destrucción, podemos quedarnos con la boca abierta viendo cómo se desarrolla la acción y, tras pronunciar la célebre frase “Tú no puedes juzgarme, Yo soy la justicia”, vemos cómo se despoja de sus alas para volverse mortal y así compartir nuestro mismo destino, e intentar evitar que todo quede reducido a cenizas.

  • Final Fantasy VI: La Muerte de Rachel & El Asedio al Castillo de Doma

Aquel que me conoce sobe que soy el mayor fan que haya podido existir (dentro de unos límites sanos y lógicos) de la saga Final Fantasy, y que considero las entregas VI, X, VII y IV (en ese orden) las mejores que jamás hayan existido.

Es por ello que aquí no podían faltar algunos de los momentos más emotivos de mi título de cabecera, Final Fantasy VI.

Locke Cole, el entrañable “Cazatesoros” del título, lleva toda la vida culpándose por un accidente que acabó con la vida de Rachel, la novia de este, durante una expedición que llevaban a cabo juntos. Locke se las ingenia para, mediante una serie de rituales, conservar el cuerpo incorrupto de la chica mientras él encuentra la forma de devolverla a la vida.

Desde entonces, Locke ha estado buscando la Magicita de Fénix, la cual puede devolver la vida a los muertos según la leyenda. Durante el Mundo de Ruina, Locke consigue encontrar la Magicita, pero esta está resquebrajada y un erudito le dice que sólo podrá devolver la vida a Rachel durante unos instantes.

Locke la utiliza, y la chica tiene el tiempo justo para confesarle que lo ama, que lo perdona y que continúe con su vida.

Por otro lado tenemos el Castillo de Doma, fortaleza impenetrable defendida por el caballero Cyan Garamonde, que el imperio se empeña en asediar y conquistar, pues les supone una posición estratégica absolutamente necesaria.

Durante uno de los asedios, Kefka Palazzo (EL Villano de la saga Final Fantasy), general de los ejércitos del imperio y un completo demente, ordena que envenen el agua del río que abastece al castillo, orden ante la que incluso el soldado que la recibe vacila por ser extremadamente cruel, ya que dentro hay mujeres y niños. Kefka ratifica la orden sin vacilar y todos los habitantes de Doma salvo Cyan mueren, incluyendo a la mujer y el hijo de este, lo que desata su cólera y hace que salga del castillo para cargar, él solo, contra todo el Imperio Magitec y su tecnología, armado únicamente con su katana.

  • Final Fantasy Crisis Core: Muerte de Zack Fair

Si te gustó Final Fantasy VII y no has jugado Final Fantasy Crisis Core es como haber empezado por el último libro de El Señor de los Anillos sin haber leído los dos anteriores, pues en él se relatan todos y cada uno de los acontecimientos que se suceden en el juego original.

Tras haberlo terminado, escuchar las palabras “Debes vivir… tú eres mi legado viviente” sin estremecerte es de tener el corazón como una roca y lo sabes. Un imperdible de principio a fin.

  • Final Fantasy X: Ending Scene & Yuna’s Wedding Scene

“Listen to my story… this may be our last chance”.

Así, acompañada por la absolutamente espectacular melodía “To Zanarkand”, comenzaba una de las mayores y mejores historias que el mundo de los videojuegos ha tenido a bien regalarnos, y es que hablar de Final Fantasy X es hacerlo sobre uno de los títulos más grandes de toda la franquicia, ya no solo por ser el primero en mostrar rostros con expresiones muy humanas no solo durante las cinemáticas (aquí si me voy a mojar, son las mejores que han haparecido hasta ahora en la franquicia) sino que también podíamos verlas durante el juego, junto a una banda sonora digna de un Oscar.

En la primera que nos ocupa, podréis apreciar lo que os digo en el momento en el que Tidus se da cuenta que debe partir pues ha llegado su hora, y en la de Yuna se da cuenta de que, aun habiendo encontrado la forma de no morir para derrotar a Sinh, no podrá estar con quien ama pues él, al igual que Auron, ya estaba muerto. Las últimas palabras que él le profesa son “Yuna, tengo que partir. Lo siento, pero no podré enseñarte Zanarkand”.

En la siguiente escena, podemos ver cómo Yuna se ve forzada a casarse con Seymour para que este perdone la vida a sus amigos. Estos tras realizar una sorprendente maniobra de rescate, asisten impotentes a la consumación de la ceremonia.

La expresión de rabia de Tidus y la forma en la que Yuna parieta el puño conteniendo la rabia mientras Seymour la besa son netamente humanas, así como la acción de limpiarse la boca posteriormente con el dorso de la mano antes de saltar por una cornisa, para ser rescatada por Valefor en plena caida.

Existen muchas mas, pero de citarlas todas, el artículo nos ocuparía líneas y mas líneas, y considero que ya es suficientemente largo.

Eso si, nos encantaría nos dijéseis cuales fueron (o son) para vosotros, los momentos más memorables de los videojuegos.

3 Comentarios

  1. Buen artículo Santos!

    Yo me quedo con una reciente, y es en los compases finales de The Walking Dead, que me hizo soltar una lagrimita (no voy a decir qué momento para no spoilear, pero quien lo haya jugado sabrá de qué hablo). Ese y posiblemente, el final de Grimm Fandango, son dos de los momentos que más recuerde de encogerse mi patatuela.

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