Toma limpieza que quieren hacer. Resulta irónico: El año pasado nadie se planteaba la venta de ninguno; eran piezas fundamentales en el equipo, que cotizaban a valores altísimos en el mercado, y ahora necesitan largarlos como si estuvieran apestados. ¿Qué creéis que pasará por la cabeza de Laporta cuando recuerda los titulares del verano pasado, que hablaban de los 100 millones que el Milán ofrecía por Ronaldinho?

Eso es señor Laporta, así se gestiona un club.