Pocos juegos van a hacernos reír como Zenith por muchos motivos, aunque el más importante es que está pensado y desarrollado por un estudio español. ¿Te lo vas a perder?

Poco a poco los estudios españoles están ganando presencia en el terreno de los videojuegos, y ya no solo en cantidad, sino en variedad. Cada proyecto aporta su pequeño granito de arena y el mercado independiente se convierte en un lugar especial para la gesta de estos títulos, como es el caso de Zenith, la propuesta que nos brinda Infinigon Games y que distribuye BadLand Games, con un toque de humor que no dejará indiferente a nadie.

Porque otra cosa no, pero lo primero que hay que recalcar de Zenith es lo gamberro que es de principio a fin. La historia es, cuanto menos, particular. Nosotros manejaremos a Argus Windell un mago arcanólogo que, después de servir al Emperador en una misión para recuperar un antiguo artefacto, es bañado en gloria y fama. Siete años pasan desde aquel momento, y lo que en teoría tendría que ser una vida solucionada, tranquila y entera de lujos, se convierte en todo lo contrario. Vemos a un Argus trabajando como pocionero, en una ciudad donde el régimen político ha cambiado radicalmente, y donde los magos son mal vistos por la sociedad. ¿El origen de este cambio? En pequeños flashbacks que tendremos a lo largo de esta aventura lo descubriremos. Una historia bastante hilada, que no contiene demasiadas distracciones, y que resulta muy amena por lo comentado en las primeras líneas: un humor que llega a tal extremo que será el motivo por el cual seguiremos jugando.

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Nuestro mago podrá usar varios poderes elementales para atacar a los enemigos.

Cuando digo que el juego me ha hecho reír, es que me ha hecho reír. Y no esbozar una sonrisa, sino reír. Las situaciones en las que se enfrasca nuestro protagonista, aunque algunas pecan de ser topicazos como escapar de la mazmorra de turno, se vuelven increíblemente divertidas por los diálogos que posee el juego. Sin duda, Zenith no hubiera sido lo mismo si lo hubiese realizado un estudio extranjero, ni hubiera quedado igual si se hubiese traducido del inglés, por ejemplo. Este juego está concebido en nuestro idioma, y se nota al cien por cien. Insultos, frases hechas, y coletillas como “cagüen…” sólo pueden salir de la mente de un desarrollador español. Llega a ser tal el nivel de creatividad en los textos, que hasta buscaremos a NPC´s para ver si sueltan “una perlita” que nos sorprenda. Aparte de estos diálogos, tampoco podemos olvidar la ironía de la que hace gala, metiéndose con el mismo juego, como por ejemplo una situación en la que Argus se pregunta por qué tiene que recorrer todas las estancias de una fortaleza para conseguir la maldita llave; y otros momentos donde el estudio saca a relucir lo peor de otras sagas, como una copia con pocas luces de Cloud y Tidus, de Final Fantasy, y referencias graciosas a películas como El Señor de los Anillos.

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En cierto momento de la aventura, podremos movernos por un mapamundi plagado de criaturas con malas intenciones.

No todo iba a ser bueno, y aunque queda clara la imaginación que posee Infinigon Games a la hora de crear historias y situaciones cómicas, existen otros apartados donde se aprecian desperfectos, como por ejemplo en su mecánicas de combate. Zenith lo podemos catalogar como un action-RPG de vista isométrica, de corte muy similar a Diablo. El problema es que ni los combates, ni la personalización de personaje, ni los objetos esparcidos por los escenarios llegan a la altura de lo visto en el juego de Blizzard. Es cierto que en Zenith tendremos distintos tipos de ataque, cuerpo a cuerpo o con magias, pero no sacan todo el potencial que podrían sacar de un juego de esta índole. El sistema de defensa está bien equipado, con un botón que nos permite rodar, y otro que crea un escudo con el que parar proyectiles. Pues bien, ni uno ni otro funcionan de manera efectiva, y casi sale más a cuenta ir directos al ataque que realizar una maniobra con componente estratégico porque se ha trabajado poco en el sistema de colisiones en combate.

Es cierto que los menús son grandes y sencillos, y esto puede ser un punto a su favor para aquellos que no quieran adentrarse en un action-RPG con miles de estadísticas y variables. El inventario, y los objetos con los que mejorar a Argus serán bastante intuitivos y fáciles de localizar. Por otro lado, tendremos tres ramas de habilidades (tierra, hielo y fuego) que mejorarán a nuestro irónico mago, aunque falta ver un cambio radical en el poder y vistosidad de sus magias que denote toda la experiencia adquirida en el transcurso de la aventura.

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Iconos grandes y simplificados para no marearnos si somos reacios a los juegos de rol puros.

Los enemigos tampoco presumen de una inteligencia artificial muy avanzada, y básicamente existirán tres clases: los que van corriendo a atacarte, los que utilizan armas a larga distancia como arcos o magia, y los jefes finales, que tendrán un patrón de ataque que costará muy poco aprender. Por suerte, esta reiteración de movimientos de los adversarios se suple muy bien con variedad de razas, y contaremos desde hombres-rata, elfos, animales salvajes, trolls, arboles gigantes y todo tipo de diversidad relacionada con los mundos de fantasía que harán de nuestra travesía una vivencia algo más amena.

Lo mismo podríamos contar de los escenarios, casi todos ellos bien diferenciados, sin mucha libertad por la que movernos, y con ausencias que hacen ver nuestro camino vacío. Para rematar, existen situaciones en las que el juego “rasca”, con bajones de framerate inexplicables al haber una carga gráfica, a mi parecer, bastante baja. Todo ello culminado con tiempos de carga que se hacen algo tediosos, sobre todo en los momentos donde nos movemos por una especie de mapamundi en el cual si somos “pillados” por nuestros enemigos, nos tocará enfrentarnos a ellos en combates simplones.

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Bastará con aprender el patrón de ataque de los jefes finales para derrotarlos sin problemas

El apartado sonoro cumple, con ausencia de diálogos hablados (tocará leer si o si) y con una banda sonora que nos acompañará en todo momento. Es cierto que en ciertas fases algo más largas, la repetición de la misma melodía puede llegar a desesperarnos, pero por regla general será bastante variada, con momentos más “sinfónicos”, otros más tiernos con mayor presencia de piano, incluso el estudio se atreve con temas más rockeros.

Puntuación
Gráficos
55 %
Sonido
65 %
Jugabilidad
60 %
Duración/Diversión
80 %
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Mario Vadillo Miguel Amante de los videojuegos desde hace 20 años cuando empezó con una NES. Jugador empedernido de todo tipo de juego, ya sean plataformas,aventuras, RPG, J-RPG o shooters. Dispuesto a disfrutar, opinar y pasarlo bien en Comunidad Xbox.

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