Disponible en España desde el 2 de agosto, la redacción se pregunta si la nueva consola de Microsoft merece la pena (y el dinero) por las novedades que ofrece.

Tal y como prometí en mi vídeo-unboxing, os ofrezco, tras compartir una semana con la nueva consola de Microsoft, mis impresiones y valoraciones sobre la versión 2TB de la Xbox One S. Anunciada en el E3 de este pasado mes de junio, la Xbox One S se presentaba como un gran salto adelante con respecto al modelo inicial de 2014, sin por ello comerle la tostada al tan esperado Project Scorpio, la consola 4K de Redmond prevista para 2017.

Ante este panorama, es natural no tener clara la compra de la Xbox One S, que parece estar a caballo entre dos generaciones. Por suerte para tod@s aquell@s que dudéis, he tenido la oportunidad de probar la consola a fondo y estoy pues en disposición de emitir un veredicto sobre la gran apuesta de Microsoft para este verano. Sin más dilaciones, empecemos.

Diseño

xbox-one-s

Nada más sacarla de la caja, podemos darnos cuenta de una cosa: la Xbox One S es una auténtica proeza en materia de diseño: ya sea por su construcción lineal, por su cromatismo sobrio o por sus acabados pulidos, la Xbox One S rebosa perfección por todos sus orificios de ventilación. Con un diseño moderno y austero, la consola se desmarca claramente del modelo original que, como sabréis, se asemeja más al de un reproductor VHS de principios de los noventa.

Porque sí; el tamaño importa. Y sin duda es la diferencia más significativa y apreciable: su tamaño y su peso. Tal y como dije en mi vídeo-unboxing, la reducción en un 40% del volumen original, con la consiguiente reducción de peso, reduce el impacto visual de la consola, mucho más discreta en blanco mate, y la hace mucho más manejable. Al contrario que su hermana mayor, la Xbox One S puede trasladarse fácilmente de un lugar a otro, lo que facilita su uso en una fiesta LAN por ejemplo.

La Xbox One S presenta también toda una serie de pequeñas mejoras aisladas que, pese a ser detalles, sumadas, mejoran sustancialmente la experiencia de uso de la consola. Para empezar, los botones delanteros de encendido y eyección de disco son ahora físicos en lugar de capacitivos, con lo que ya no tendremos que preocuparnos por encender o apagar el dispositivo de forma accidental al rozar la parte delantera. De igual forma, la nueva disposición del puerto USB principal, así como del botón para conectar nuevos mandos, es muy acertada puesto que resultan mucho más cómodos de utilizar al situarse también en la parte delantera del aparato. Sin embargo, es necesario señalar la desaparición del puerto kinect dedicado, cuyo uso requerirá un adaptador USB gratuito para los dueños de un dispositivo kinect.

Otra mejora bastante significativa viene del nuevo adaptador de corriente, o, más bien, su ausencia: la Xbox One S integra el famoso “power brick” en la propia consola, dejando al usuario con un simple cable de corriente como el que tendría cualquier aparato eléctrico. Además de la mejora visual, esto repercute positivamente en la ergonomía del dispositivo al no tener que preocuparse por acomodar su adaptador de corriente que, recordemos, es del tamaño de una rata bastante grande. Con respecto a los comentarios sobre su mayor impacto acústico debido a un mayor calentamiento de la consola, basta con decir que, aunque efectivamente es ligeramente más ruidosa que el modelo original, el ventilador no supone ningún tipo de molestia y sigue siendo bastante menos molesto que el de la PS4.

X-Box Slim

Para concluir el apartado diseño, falta señalar la posibilidad de colocar la consola en posición vertical. Gracias a un soporte, incluido únicamente en la versión 2TB, podemos colocar la Xbox One S a la vertical, como antaño pudimos hacer con la Xbox 360. Aunque siempre es de agradecer que se ofrezca el mayor número posible de opciones a los jugadores, reconozco que, hasta el momento, no me he hallado en ninguna situación en la que colocar la consola a la vertical me facilitara el uso del dispositivo. Pero, de nuevo, siempre es mejor tener la posibilidad de hacerlo a no tenerla.

Rendimiento

Tras analizar las mejoras estéticas de la Xbox One S, nos adentramos al fin en el apartado más interesante (y polémico) en lo respectivo a la nueva consola de Microsoft, y lo hacemos con una sencilla pregunta: ¿Es la Xbox One S más potente que la Xbox One? Pese a que dedicaremos toda esta sección a matizarla, la respuesta rápida es: sí.

Antes de entrar en mayor detalle, es necesario aclarar que, pese a que la CPU es exactamente idéntica a la que incorporaba la Xbox One,  tanto la GPU como la RAM han sido mejoradas con respecto al modelo anterior. En cifras concretas, esto se traduce en un aumento de 61MHz para la frecuencia de la GPU (la original corría a 853MHz y la nueva a 915MHz) y un aumento del ancho de banda de la memoria RAM por valor de 15GB/s (el original era de 204GB/s frente al nuevo de 219GB/s). Sin embargo, lo que intentamos averiguar es si estas cifras, algo confusas para quien no esté familiarizado con la jerga informática, se traducen en un incremento significativo y perceptible de rendimiento a la hora de jugar. Y, de nuevo, la respuesta es afirmativa, pero sólo para algunos juegos.

Gracias a la fantástica labor realizada por nuestros compañeros de Digital Foundry, un canal de YouTube especializado en gráficos de videojuegos, sabemos que la Xbox One S ofrece un rendimiento significativamente mejor en juegos tales como Project Cars (hasta 9 fotogramas por segundo de diferencia), Hitman o, en menor medida, Rise of The Tomb Raider. Sin embargo, algunos juegos no presentan ninguna mejora, como por ejemplo Fallout 4 o, a primera vista, The Witcher 3. ¿A qué se deben estas diferencias? ¿Por qué algunos juegos corren mucho mejor y otros no presentan ningún incremento de rendimiento? Para más detalles os dejo ambos vídeos aquí colgados (Aviso: sólo aptos para anglófonos), pero me permitiré hacer un breve resumen de la posible explicación.

La GPU, o Graphics Processing Unit, es la parte de la consola que se encarga de renderizar los elementos visuales: terrenos, árboles, sombras, rostros, edificios… En el caso de juegos como Rise of The Tomb Raider, la caída en la tasa de fotogramas por segundo se debía al hecho de que la GPU era incapaz de renderizar los elementos que se le pedían a tiempo, lo que tenía un impacto negativo sobre el rendimiento y, por ende, la jugabilidad. Sin embargo, en el caso específico de Fallout 4 (recordemos que se trata de un RPG con mundo abierto), el problema no radica en la GPU sino en la RAM: al no poder cargar los ficheros necesarios a tiempo, el rendimiento cae, a la espera de que la RAM acabe de subir lo archivos del disco duro.

En resumen: tan sólo presentarán una mejora aquellos juegos cuyas caídas de rendimiento se deban exclusivamente a la lentitud de la GPU. Por ejemplo, es de esperar que Assassin´s Creed Unity, cuyo principal problema era el exceso de PNJ´s a cargo de la CPU, no presente mejoras de rendimiento significativas.

Y ya que hablamos de GPU y especificaciones técnicas, me gustaría comentar brevemente la faceta 4K de la consola para aclarar algunos aspectos, empezando por el siguiente: la Xbox One S no corre juegos en 4K, y lo más seguro es que nunca lo haga. Aunque es cierto que es capaz de mostrar contenido en 4K (series, películas, blu-rays…), siempre que dispongamos de un televisor 4K evidentemente, la Xbox One S no es capaz de hacer correr  de forma nativa juegos a 3840 x 2160 píxeles de resolución.

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¿Qué ocurriría, pues, si ejecutáramos un juego en una Xbox One S conectada a un televisor Ultra HD? Pues que la consola reescalaría la imagen desde su resolución nativa, pongamos, por ejemplo,  1920 x 1080, a una imagen 4K, “estirándola” artificialmente, añadiendo píxeles para alcanzar la resolución deseada. Aunque sin duda se vería mejor que sin el reescalado, no se trataría de una auténtica experiencia 4K sino de una conversión desde una resolución menor. En definitiva, se vería mejor que una imagen 1080p, pero sin alcanzar la calidad que ofrece el Ultra HD nativo.

Para concluir este apartado, nos centraremos en dos elementos importantes de la consola que también se han visto mejorados: el mando y el disco duro.

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El nuevo mando de Xbox One S presenta varias mejoras bastante interesantes: mayor suavidad en los botones superiores, agarre mejorado, conector audio jack de 3.55 mm y, la guinda del pastel, compatibilidad directa con Windows 10 a través de Bluetooth (ya no será necesario ningún tipo de adaptador para conectarlo a un PC) y alcance mejorado, lo que nos permitirá jugar a nuestra Xbox One desde una mayor distancia. Pese a que algunas de estas mejoras son bastante accesorias, no está de menos que Microsoft las incluya, y puesto que el mando es perfectamente compatible con la Xbox One original (así como los mandos de ésta con la Xbox One S), siempre se puede comprar por separado si se desea.

Finalmente, me gustaría señalar la mejora más evidente, pero no por ello menos importante, que incluye la Xbox One S: un disco duro de 2TB. Puede parecer un capricho absurdo, pero para aquell@s que, como yo, tengáis un número significativo de juegos, el espacio de almacenamiento adicional es muy bienvenido. Es cierto que es posible aumentar la capacidad de almacenamiento de la Xbox One conectando un disco duro externo, pero la posiblidad de llevar ese espacio extra incorporado es muy interesante, sobre todo si se es aficionado a la serie Call of Duty o Batman Arkham, cuyos últimos juego ocupaban la friolera de 60GB de espacio.

Conclusión

Tras más de una semana con ella, puedo afirmar con certeza que la Xbox One S es mucho mejor que el modelo original. De hecho, es tan buena que no puedo evitar pensar que ésta es la consola que Microsoft debería haber anunciado en 2014 para competir con la PS4 de verdad.

Sin embargo, esto no quita el hecho de que la nueva consola de Microsoft sea una excelente opción para aquell@s que deseen adquirir una consola de nueva generación, y una mejora opcional pero interesante para los que, como es mi caso, deseen sacar el mayor partido posible al mundo Xbox. Por su menor tamaño y peso, su diseño renovado, su mayor potencia y su mejor movilidad, la Xbox One S ofrece, por el momento, la mejor experiencia Xbox del mercado.

12 Comentarios

  1. No serás el único que va por esa edición del Gears of War, pero creo que sigue siendo muy caro el pack y la consola en si…

    PD: Muy buen análisis. Pena de la caja rota jaja

  2. Se me va un poco de precio y en septiembre tengo vacaciones y puedo jugar más

    La xbox one s versión FIFA que anunciaron ayer podría ser una buena opción para ti entonces.

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