Un golpe de aire fresco en los juegos de aventura

Allá por 2013, la desarrolladora independiente Rain Games nos mostró un juego atractivo, adictivo y lleno de puzles llamado Teslagrad. Ahora después de 4 años nos presentan un título que, aunque basándose en el mismo universo, supera todos sus aspectos con creces. En World to the West se reinventan ofreciéndonos un título más grande, con muchas más posibilidades y sobre todo bonito y colorido, pero que también pondrá a prueba nuestra paciencia en más de una ocasión.

Cuatro personajes desconocidos, pero necesitados uno del otro

World to the West nos pondrá en la piel de 4 carismáticos personajes, de distintos lugares, pero que sus caminos se entrelazarán para al final indagar en las motivaciones de cada uno y conocer su historia. Por un lado tenemos a Lumina, una Teslamante que sin quererlo ni beberlo y por una travesura de sus hermanos se ve inmersa en esta aventura. También está la otra chica del grupo, Teri, una cazarecompensas traicionada por su propio jefe. Knaus, un niño explotado en las minas por parte de los ‘chicos grandes’. Y por último tenemos a Lord Clonington, un grandullón, algo egocéntrico, pero de buen corazón.

Cada uno de los personajes tiene sus propias habilidades. En el caso de la Teslamante, puede hacer uso de un pequeño teletransporte para sortear obstáculos como verjas o plataformas y usar su bastón eléctrico para luchar contra los enemigos. Knaus, como buen minero, porta una pala con la que poder meterse bajo tierra y ocultarse, además de poder usarla para azotar a las bestias que se encuentre por el camino y colarse por pequeños agujeros que hay distribuidos por el mapeado. Teri hace uso de su pañuelo para impulsarse enganchándose con él en troncos que hay cerca de los salientes, aparte de tener la habilidad de correr. Y Lord Clonington como el fortachón, es capaz de envestir y azotar a todo enemigo, la cual será su principal motivación.

Aparte de las habilidades que porta cada uno de nuestros amigos, iremos descubriendo alguna más para cada uno de ellos, aportando todavía mucha más variedad, pero a la vez consiguiendo que pensemos mucho más como superar cada reto.

Un mapa extenso que explorar

Los chicos de Rain Games se han tomado su tiempo en hacer que todo el mundo del Oeste tenga sentido. Cada rincón del mapa, cada mazmorra y todo lo que vemos en World to the West está medido al milímetro.

La exploración es de vital importancia, incluso por momentos tendremos la sensación de vernos inmersos en un juego al más puro estilo ‘Castletroid‘, porque según vamos avanzando y conociendo a nuestros personajes, tendremos que volver a algún punto del mapa en el que no pudimos hacer cierta cosa o acceder a algún lugar  porque no teníamos la habilidad que necesitamos, como por ejemplo romper alguna puerta a mamporro limpio con Clonington.

Si algo echamos en falta en la exploración, no es la interacción con el propio escenario, sino quizá con la interacción con algunos objetos repartidos en algunas casas o pueblo, pero que al fin y al cabo no eclipsará nuestra aventura, ya que la mayor parte del tiempo nos lo pasaremos viajando.

Otra de las cosas que también está bien implementada, es el uso de una serie de Tótems que están distribuidos por el mapa, que aparte de jugar un papel en la historia, también los podremos usar como checkpoints, para teletransportarnos de un lugar a otro del mapa o para recuperar toda nuestra energía.

Simpáticos bichos con ganas de causar estragos

¿Qué sería un juego de este estilo sin combates? El escenario está plagado de simpáticos animalitos que querrán darnos matarile, pero que algunos son totalmente necesarios a veces para avanzar e nuestra aventura, por ejemplo, Teri, nuestra exploradora, conseguirá unas gafas con la que hipnotizarlos y usarlos en nuestro favor.

También destacar que como todo buen juego que se precie no faltaran jefes finales, que estos sí, serán esenciales matarlos para avanzar, a diferencia del resto que podremos esquivarlos y así no poner en peligro nuestra vida.

Gráficamente resultón y una banda sonora correcta

El colorido mundo de World to the West es bonito y vivo, pero a la vez simple. Y no digo que sea feo, pero sí que habrá áreas que tengamos la sensación de haber visitado ya por el usos de los mismos colores o vegetación y plantas, que por cierto alguna podremos usar también, por ejemplo, a modo de helicóptero al arrancarlas de la tierra. Un mundo que parece hecho de plastilina que consigue lo que quiere, a pesar de quizá no agradar a todo el mundo, pero que se mantiene estable en todo momento.

En cuanto a la banda sonora, debo de decir que cumple, pero poco más. Tiene temas muy buenos  eso sí, pero que después de varias horas alguno de los temas puede llegar ser monótono. Lo que sí está logrado es el sonido ambiente, que este sí logra una buena inmersión en ciertos momentos de la aventura.

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