Os traemos el debut del estudio de origen sudafricano SMAC Games con una aventura de acción y sigilo en un mundo abierto retrofuturista más que interesante.

Es probable que si ya habéis leído o escuchado algo sobre Tokyo 42 no seáis ajenos a las referencias que se le suponen. De hecho alguna de estas referencias surgen del propio estudio: Syndicate, GTA 1 y 2, Monument Valley, Worms… Por eso me gustaría advertir que algunas de estas similitudes pueden llevar a engaño al jugador desprevenido ya que se limitan a algún aspecto estético o una determinada mecánica. El juego tiene suficientes argumentos como para explicarse por sí mismo, así que vamos a ello.

 

 Tokyo 2042

Quizás si piensas en la capital de Japón dentro de 25 años lo primero que te venga a la cabeza sea una urbe con problemas de sobrepoblación, mechas gigantes deambulando por las calles y occidentales rebuscando juegos retro de PS4 en Akihabara. La visión de los integrantes de SMAC Games, los hermanos Strychalski (gracias CTRL+V), es la de un Tokyo efectivamente con exceso de población en el que ni siquiera llegamos a ver el suelo de la ciudad. Toda la vida se desarrolla en las azoteas de los edificios, que se aglutinan unos sobre otros en un ejercicio de diseño de los más minucioso.

En este marco nos veremos incriminados por un asesinato que no hemos cometido, lo que nos empujará a una intrincada trama de asesinos, megacorporaciones médicas y traiciones más o menos previsibles. En este camino por limpiar nuestro nombre nos convertiremos en el mayor asesino de Tokyo… ¿acaso lo dudabas?

 

 La estructura de mundo abierto

Desde el principio Tokyo 42 nos muestra una estructura clara de mundo abierto en el que debemos ir avanzando en la trama para desbloquear nuevas zonas. Muy acertadamente al visitar nuevos lugares se desbloquean puntos de teletransporte a los que podemos viajar en cualquier momento. Esto se convierte en algo básico a lo largo del juego y ayuda a hacer la experiencia mucho más dinámica.

Además de las misiones principales contaremos con múltiples secundarias y contratos, esenciales para ganar experiencia y dinero con el cual adquirir armamento más eficaz. En estas misiones encontraremos retos muy concretos: desafíos de francotirador, limpiar zonas, carreras de motos, parkour…. Algunas de las misiones más desafiantes del juego se encuentran aquí, por cierto.

Pero como en casi todo juego de mundo abierto los desarrolladores han aprovechado el mapa para llenarlo de diferentes coleccionables y secretos. Hay zonas enemigas que conquistar, coleccionables situados en sitios aparentemente inaccesibles… Pero lo que más me ha gustado ha sido una lista de pequeños detalles que identificar con nuestros prismáticos en la poblada Tokyo de 1942. Si recordáis los libros de “¿Dónde está Wally?” al final de los mismos se listaba una serie de objetos o situaciones que encontrar en cada página del libro. Era una forma de buscar el detalle en aquellas abigarradas ilustraciones, y en Tokyo 42 han hecho algo muy similar. De hecho la propia construcción de la ciudad recordará al estilo de esos libros, con muchísimas cosas en pantalla, personajes pequeñísimos y aún así muchísimas cosas que contar.

 

 ¿Acción o sigilo?

En todo momento se nos da a elegir entre resolver las misiones principales por la vía del sigilo o de la acción, introduciendo algunas mecánicas interesantes. Si optamos por movernos en las sombras podremos ir grabando partida en máquinas expendedoras cada poco rato, desgranándose las guaridas enemigas en pequeños puzzles que resolver aniquilando en silencio enemigos con nuestra katana.

En el momento en el que somos detectados sin embargo perdemos la posibilidad de guardar. Son momentos en los que el juego se convierte en una lluvia de balas y descubrimos incluso cómo Tokyo 42 llega a jugarse por momentos de forma muy similar a un shoot em up. Esta mecánica de solamente poder grabar si permanecemos en sigilo me parece de lo más interesante del juego.

Pero ambas vías presentan algunos problemas de jugabilidad que lastran al juego. En sigilo la IA enemiga es inexistente. Son personajes con un circuito que recorrer y una barra de alerta que llenar. Solamente nos atacarán si esta se llena del todo. Podemos estar delante de sus narices que si nos escondemos en el instante antes de que se llene la barra el enemigo seguirá haciendo sus cosas de esbirro cabezahueca. Pese a ello resulta bastante satisfactorio burlar a los enemigos e ir rebanando cuellos sin ser detectado.

La vía de la acción se ve lastrada por el sistema de apuntado y el control con pad. El juego sale también en PC, donde es mucho más sencillo apuntar a donde queremos. Básicamente apuntamos con el stick derecho y contamos con dos modos de apuntado. En el primero solamente determinamos la dirección, mientras que con el segundo podemos disparar a diferentes alturas y distancias. Aquí es donde se complican las cosas, ya que no siempre nos encontraremos disparando a la zona deseada. Aún así con práctica acaba dando momentos gratificantes, pero en un juego en el que morimos de un solo disparo resulta frustrante tener que pelearnos con los controles.

Cuando al fin nos hacemos con las mecánicas del juego somos recompensados con momentos realmente gratificantes. Desde acertar un par de disparos seguidos con el francotirador a esquivar una tormenta de balas mientras seguimos disparando como si estuviésemos jugando a DoDonPachi, son experiencias que vale la pena vivir. Por desgracia el juego no encuentra un equilibrio, especialmente con el nivel de reto. Presenta picos de dificultad absurdamente altos durante todo el juego, aunque especialmente en la parte final de la historia.

 

Multijugador

El juego cuenta con un modo multijugador online, un duelo a muerte entre dos jugadores que recuerda a las invasiones de Watchdogs. Podemos pasar desapercibidos entre la multitud para sorprender a nuestro rival, cambiar de apariencia para despistarlo y alguna triquiñuela más. Por desgracia es complicado encontrar a gente jugando en Xbox One.

Durante la aventura de un sólo jugador también hay invasiones de asesinos que vienen a por nosotros, pero por desgracia están manejados por la IA. Lo cierto es que hubiese sido muy interesante incluir invasiones multijugador en la historia de Tokyo 42. Una pena

 

Arte y técnica

Tokyo 42 es un juego estéticamente atractivo. La ciudad denota finura y obsesión por el detalle en cada esquina. Su estética parece reflejar algo así como lo que en los 80 podrían imaginar que sería el futuro, algo que no se enfrenta en absoluto con el diseño pixelado de los personajes. El hecho de poder (y tener) que usar los LB y RB para rotar la vista no hará otra cosa que descubrirnos nuevos rincones de una ciudad con mucha personalidad propia.

Por desgracia esta miniaturización llega incluso a ser molesta. Quizás no tanto por el tamaño de los personajes sino por que todo en Tokyo 42 es diminuto, incluyendo los textos. Es difícil leer los menus o los textos desde la comodidad del sofá, siendo quizás el caso más grave que he visto en mucho tiempo en este sentido. Sin duda su origen como juego para PC tiene mucho que ver en esto, aunque no sirva como excusa. Al menos los textos están en castellano (si somos capaces de leerlos).

La música (disponible en Spotify) es una densa amalgama de electrónica psicodélica muy indicada para el ambiente cyberpunk de la obra. Por desgracia no he escuchado durante el juego alguno de los temas utilizados en los trailers promocionales, que iban en una onda bastante diferente.

 

Conclusión

Si hablando de la música comentaba que no hay rastro de los cortes utilizados en la promoción del juego, la verdad es que un poco lo mismo se podría decir de Tokyo 42 en general. Ni las referencias dadas por sus creadores son tan determinantes en el juego, ni este es tan frenético como aparenta en los trailers.

Tokyo 42 es un buen juego al que le falta finura para romper la barrera y no ser “un indie más” entre las decenas que se publican cada mes. Pese a ello presenta muchas buenas ideas y propuestas interesantes. Recomendado para aquellos que disfrutaron con los primeros Grand Theft Auto y que no teman a retos mayúsculos (ay, ese final!). Teniendo en cuenta que se trata de la opera prima de SMAC Games solo nos queda seguir la pista a estos dos prometedores hermanos sudafricanos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here