Toby: The Secret Mine trata de tomar el relevo a juegos del mismo estilo artístico como Limbo o Nihilumbra…¿Lo habrá conseguido?

Muchos de vosotros seguro que recordáis un juego independiente llamado Limbo, con un estilo artístico muy característico y con una propuesta de puzles basados en la física y la exploración de cada escenario que no dejó indiferente a nadie. Tomando el relevo del juego de Play Dead llega Toby: The Secret Mine, donde las sombras, los acertijos y las plataformas están a la orden del día, con un resultado más que aceptable como podéis leer en el análisis que os mostramos a continuación, aunque lamentablemente sin llegar a las cotas de calidad que nos brindó Limbo.

En esta ocasión, nos pondremos en la piel de Toby, un ensombrecido personaje que observa cómo todos los habitantes de su aldea han sido secuestrados, por lo que se verá en la obligación de realizar un peligroso viaje para rescatarlos del villano de turno. Un viaje repleto de peligros, de localizaciones variadas y donde las sombras y contrastes invertidos serán la tónica habitual. Al igual que en Limbo y en otros juegos que usan este estilo artístico, todos los objetos en primer plano, así como el mismo protagonista, estarán ocultos en la oscuridad, siendo el fondo del escenario o alguna palanca clave lo único que resalte con algo de color. Eso no quiere decir que nos encontremos con un juego “soso”, carente de detalles. De hecho, podríamos asegurar que los fondos de fase que encontramos en Toby: The Secret Mine están llenos de vida, (con mejor resultado que en otros títulos que usan esta misma técnica) ya sea por sus vivos colores, las partículas que flotan a nuestro alrededor o la diversidad de situaciones, como por ejemplo un tramo especial lleno de nieve que cambia radicalmente el negro por el blanco.

Hay efectos de luz bastante bonitos en Toby: The Secret Mine.

Esta falta de “pistas visuales” harán que exploremos continuamente cada rincón, y que nos fijemos exhaustivamente en minúsculos detalles que pasarían desapercibidos en otros títulos. Cuevas que no se ven, plataformas que se rompen y nos conducen a un camino secreto, y un sinfín de situaciones en las que tendremos que estar atentos de todo lo que sucede a nuestro alrededor. Y aunque esta técnica ofrece un buen resultado en líneas generales, tenemos que apuntillar que a veces se ha querido abusar de las sombras, y en ciertos tramos es más la pura suerte lo que nos conduzca a salir airosos de ciertas situaciones. También tendremos la típica fórmula de “ensayo y error”, sobre todo en puntos avanzados de la partida donde las trampas se activarán sin darnos tiempo a reaccionar, como sucede con una especie de pinchos en el suelo, o unos animalillos con forma de aguja que tienen muy mal genio. De todas formas, tenemos que perdonar esos pequeños detalles, más aun conociendo que el juego ha sido desarrollado por una sola persona: Lukáš Navrátil. Todo un ejemplo de fuerza de voluntad y pasión por el desarrollo de videojuegos.

Hay pocos enemigos, pero tendremos que estar muy pendiente de ellos.

En nuestra travesía descubriendo esos pequeños secretos que ocultan las minas, mazmorras y demás localizaciones, podemos ir rescatando a nuestros aldeanos que se encuentran apresados en jaulas, hasta un total de 26. No es que sea un objetivo obligatorio, pero realizar esta tarea es la única forma de alargar la duración de Toby: The Secret Mine, el cual podemos completar tranquilamente en menos de dos horas. Y aunque algún puzle se nos puede atragantar algo más de lo habitual, por lo general suelen ser bastante intuitivos y basados en los elementos disponibles en pantalla, aunque contaremos con otros mini-juegos basados en tableros que otorgan diversidad al título.

No es lo habitual, pero hay fases que rompen completamente con esa corriente de oscuridad para traernos mucha luz.

Finalmente, en esta ocasión no podíamos dejar pasar por alto el apartado sonoro. Toby: The Secret Mine no cuenta con diálogos, ni textos para leer. Todo se basa en los gestos y las expresiones minimalistas de los diversos personajes que nos vamos encontrando en nuestra ruta. Eso sí, la música ambiental está bastante bien conseguida, transportándonos a un mundo onírico, misterioso, donde las canciones se mezclan con sonidos de fondo como el viento, la lluvia o los pájaros, y que encaja perfectamente con la propuesta del juego.

Puntuación
Gráficos
75 %
Sonido
80 %
Jugabilidad
80 %
Duración/Diversión
60 %
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Mario Vadillo Miguel Amante de los videojuegos desde hace 20 años cuando empezó con una NES. Jugador empedernido de todo tipo de juego, ya sean plataformas,aventuras, RPG, J-RPG o shooters. Dispuesto a disfrutar, opinar y pasarlo bien en Comunidad Xbox.

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