Si te gusta el rol, prepárate para afrontar una longeva aventura gracias a la expansión de The Elder Scrolls: Online y su regreso a la isla de Vvardenfell.

Hace dos años Zenimax Studios y Bethesda se embarcaron en un proyecto enorme, soberbio y maravilloso. Después de cosechar gran éxito con la quinta entrega de The Elder Scrolls con esa aventura por la provincia de Skyrim, decidieron ir un paso más allá y llevar la saga a un mundo online, donde muchos héroes se embarcaban y colaboraban juntos para cumplir objetivos concretos. Este proyecto se llamó The Elder Scrolls Online: Tamriel, y aunque los valores de producción fueron elevados, no consiguió cosechar el éxito esperado (una de las razones evidentes, el pago mensual de una suscripción para poder recorrer su vasto continente). Por suerte, Bethesda supo reconducir el rumbo, eliminando ese pago y facilitando el acercamiento al jugador gracias al parche Tamriel Unlimited. Poco a poco se fue generando contenido para alargar la vida del juego hasta llegar hoy a lo que es su primer capítulo importante (la compañía no quiere llamarlo expansión…) construido en la añoranza y los recuerdos que nos brindó The Elder Scrolls III. Sí, nos referimos a Morrowind.

Bienvenidos a los hermosos parajes de Morrowind.

Mundo de bizarradas, rarezas y ciudades mágicas

Han pasado ya 15 años desde que The Elder Scrolls III: Morrowind hizo acto de aparición, con una acogida por parte de los amantes del juego de rol brutal. Parte de su encanto residía en una ambientación que se salía fuera de lo visto en otros mundos de fantasía, con parajes áridos, con tonos sepia, flora y fauna muy bizarra con hongos e insectos gigantes, y una historia principal que se disfrutaba de principio a fin. Pues bien, es una alegría contemplar cómo ese paraje que nos proporcionó decenas (y cientos) de horas de diversión sigue estando presente, con mejores gráficos obviamente, respetando todo lo que vivimos tiempo atrás.

Empezaremos nuestras aventuras de este capítulo en el barco Seyda Neen, justo igual que como empezamos en el juego original. Una vez escogidas nuestra clase, apariencia y habilidades, realizaremos un pequeño tutorial para acabar en la conocida isla de Vvardenfell. Ya sabéis cómo funciona esto si habéis jugado a algún Elder Scrolls: tendremos una serie de misiones principales, pero pronto nos desviaremos de la hoja de ruta para cumplir tareas secundarias, visitar gremios esparcidos por la isla y explorar todo tipo de cuevas y grutas. Con todo eso, al final tendremos 25-30 horas de entretenimiento que se suman a la incontable cifra de horas que nos puede proporcionar la aventura principal.

El paso por Morrowind dejará intrigas políticas, así como tocará otros palos igual de interesantes como el racismo o la esclavitud. Esto es importante a la hora de escoger la raza de nuestro héroe, ya que influirá en el carácter y conversaciones de los NPC´s con los que topemos. Contaremos con las clases predefinidas de la aventura principal (bretones, guardias rojos, orcos, elfos, Khajiit, norteños, elfos oscuros y Argonianos) pero podremos seleccionar una nueva clase para la inclusión de este capítulo: el guardián. Cada uno tendrá su propia alianza, y será importante definir nuestro estereotipo (al igual que las habilidades) para afrontar la aventura de la manera más afable posible.

La flora y fauna es tan particular como el resto de héroes que nos encontraremos.

Una aventura donde tú eres el héroe (y miles de personas más)

Puestos en faena, y al igual que pasa con The Elder Scrolls: Tamriel, nos encontramos con un juego multijugador online…para un solo jugador. Es cierto que cabe la posibilidad de realizar raids  o misiones en compañía, pero la mayoría de personas que he encontrado en el juego lo disfrutan de manera individual. Esto no podría suponer un problema, pero lo cierto es que este hecho te saca de la trama en ciertos momentos y ves poco creíble la historia que te cuentan. Por ejemplo, al principio de la aventura, tendremos el privilegio o don de poder hablar con el mismísimo príncipe draédrico Molag Bal. Pues este hecho se desvirtua cuando ves a otros tres héroes a tu lado pasando por el mismo trance divino, perdiendo esa parte de heroísmo individual a la que estamos acostumbrados.

Cuando una cosa funciona, lo mejor es no tocarla, como el sistema de habilidades. Al principio contaremos con tres habilidades correspondientes a la clase seleccionada, y a medida que vayamos usando ciertos objetos, se crearán otras nuevas ramificaciones que podremos continuar mejorando (por ejemplo, si usamos mucho el arco, mejoraremos nuestro nivel con el arco) Todo esto queda un pelín más simplificado y recogido que en The Elder Scrolls V: Skyrim, pero muy bien medido para que no imponga mucho en los principios de la aventura. De hecho, esta expansión de Morrowind no sobresatura tanto como otros títulos de la saga. Me acuerdo mis comienzos en Oblivion donde te soltaban con cientos de misiones por completar, en una ciudad laberíntica, que llegaba a agobiar en exceso desde el primer minuto. Aquí no, todo se irá desarrollando de manera natural, progresiva y agradable.

Lucharemos contra todo tipo de seres mitológicos y fantásticos.

Combate con Magicka o Stamina

Lo que no he encontrado agradable es la forma de encarar los combates. Es cierto que antes de cada enfrentamiento, en el menú de nuestro héroe, podemos asignar magias y movimientos especiales a un botón específico para que resulte todo más cómodo y de fácil acceso. Pero, una vez se genera el combate, el caos y el terror se apoderan de los pobres enemigos. No serán pocas las veces que nos juntamos con más de un héroe y entablamos un combate contra un solo enemigo. Os imagináis el resultado, el rival cae en menos de que canta un gallo, suponiendo un reto nulo y restando parte del encanto escogiendo de manera sabia las magias a emplear. Es verdad que cuanto más avanzas en la aventura, los enemigos son más difíciles de derribar, y puede que necesitemos ayuda de otro usuario, pero los primeros compases de la aventura parece que vivamos linchamientos en vez de enfrentamientos como tal.

La expansión de Morrowind no se ciñe a un capítulo nuevo en una ambientación distinta, sino que también ofrece otro tipo de novedades. Por un lado, tendremos una nueva clase, el Guardian, con elementos de sanación y de “tanque”. También contaremos con otra modalidad de juego, Battlegrounds, compuesto por combates de tres equipos dando el todo por el todo en arenas específicas. Existen dentro de esta modalidad tres tipos de juego diferente: Deathmatch, Captura la Bandera y Dominio. Como pasa en la aventura principal, la ley del más fuerte predomina en estos combates, y pese a que sepamos jugar bien, manejando las habilidades de nuestro personaje, el nivel lo hace todo. The Elder Scrolls no se ha caracterizado por tener un sistema de esquivas o ataques variados para desarrollar un buen player vs. player, y en esta modalidad el juego lo resiente, quedándose como un añadido anecdótico.

Cada clase tiene su mascota, y el guardián puede optar por un feroz oso.

En Morrowind sólo hablan un idioma

Hasta ahora, todo lo dicho podrían encumbrar a The Elder Scrolls: Online como una propuesta fuerte, vigente y que Bethesda junto con Zenimax van cuidando con expansiones y contenido extra. Pero, por desgracia para el usurario español, el título sigue sin venir con nuestro idioma, y esto supone muchos problemas. El principal es la ingesta cantidad de líneas de diálogo que contiene el juego, con la complicación de que no es un inglés fácil. Tenemos que saber muy bien inglés (o pasar olímpicamente de lo que nos dicen) si queremos disfrutar tanto el juego como su expansión, y estoy seguro de que muchos usuarios no están dispuestos a pasar por este contratiempo, más aún cuando la misma compañía tradujo y dobló (con una calidad bastante buena) títulos como Skyrim o Fallout 4.

Un pequeño gran bache que no enturbia el apartado musical que brilla con la misma fuerza que las entregas anteriores. Jeremy Soule sigue siendo el culpable de transmitir esas notas que resultan tan características de la franquicia The Elder Scrolls, y lo sigue haciendo excepcionalmente bien. Mención especial a las canciones, sobre todo las protagonizadas por Vivec, que casi son un referente de Morrowind y por supuesto volveremos a contar con ellas para esta entrega multijugador.

Puntuación
Gráficos
70 %
Sonido
60 %
Jugabilidad
80 %
Duración/Diversión
75 %
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Mario Vadillo Miguel Amante de los videojuegos desde hace 20 años cuando empezó con una NES. Jugador empedernido de todo tipo de juego, ya sean plataformas,aventuras, RPG, J-RPG o shooters. Dispuesto a disfrutar, opinar y pasarlo bien en Comunidad Xbox.

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