Iré hasta al infierno por mi cerveza

Nuestro protagonista, Marty, está pasando una tranquila tarde en su casa bebiendo cerveza cuando alguien, o algo, le pasa un disco de vinilo por debajo de la puerta. En el momento en que Marty enciende el tocadiscos y la música heavy empieza a sonar, el mismísimo diablo aparece para robarle sus cervezas. Marty trata de evitarlo lanzándole el disco de vinilo, pero sólo consigue cortarle un brazo al demonio cervecero. Indignado, nuestro héroe decide implantarse el brazo del demonio amputado en su propio cuerpo usando unas cadenas y material de bricolaje del que disponía para perseguirle hasta el mismísimo infierno para recuperar sus cervezas.

Con este argumento tan descabellado, Pine Studio nos presenta SEUM: Speedrunners from Helljuego que ya estaba disponible para PC y que ahora podemos disfrutar también Xbox One.

Ven a por tu cerveza y no mires atrás

Es un plataformas en primera persona donde lo más importante no es llegar al final, sino llegar lo antes posible. Inicialmente SEUM ofrece 100 niveles, más algunos extra si encontramos la lata de cerveza que se oculta en cada uno de ellos. Estos niveles, como es de esperar, se van complicando a medida que descendemos hacia el infierno y el Diablo ve que vamos a por “sus” cervezas.

De este modo, los primeros cincuenta o sesenta niveles resultan fácil de acabar en las dos primeras horas del juego. Recordemos que algunos niveles se terminan en cinco segundos. A partir del nivel sesenta los escenarios se complican algo más y habrá alguno que se nos atasque pero, en definitiva, no se trata de un título donde lo complicado sea acabar los cien niveles.

El reto real es hacerlo antes que el resto, es decir, pura filosofía “speed runner”. Y ahí la gestión que hace Pine Studio es excelente, mostrándote en tiempo real cómo avanzas o te superan otros jugadores, tus rivales, ya que para cada fase veremos un ranking a nivel mundial o de amigos, donde quedan reflejados los mejores tiempos, así que, si eres de los que les gusta ser el primero, los piques están asegurados.

Baja al infierno lo mas rápido que puedas

Ese cronómetro, que considera hasta las milésimas de segundo, es el leitmotiv del juego. Su función principal es la de determinar si hemos sido lo suficientemente rápidos completando el nivel. En caso contrario, habrá que reintentarlo. Si hemos cumplido en el tiempo marcado, podremos aspirar a recortarlo, consiguiendo la consideración de dominador del nivel o maestro. Estos logros se verán reflejados en el menú de selección de nivel mostrando qué niveles tenemos más controlados y en cuáles hemos pasado por los pelos.

Los niveles más cercanos a la superficie se podrán sortear simplemente saltando, encendiendo un par de fogatas e interiorizando cuál es el objetivo del juego, que no es otro que lo que el mismo Diablo nos grita de vez en cuando: “Faster, faster… FASTER!”. Porque si bien los niveles son sencillos en su planteamiento y objetivos, el tiempo que tenemos para recorrerlos a veces se limita a cinco o seis segundos. El juego no cuenta con enemigos por el escenario y realmente tampoco lo serán los pinchos oxidados o la lava; el verdadero enemigo de SEUM es el cronómetro que ocupa la parte superior de la pantalla.

Dominando tu brazo demoníaco

El brazo que quitamos al diablo y nos implantamos nos ira mostrando diversos poderes demoniacos para llegar hasta lo mas profundo del infierno. El básico y que tienes en todo momento es poder lanzar bolas de fuego, para encender pebeteros que abran puertas, destruir obstáculos o incluso muros que dan acceso a caminos inaccesibles de otro modo.

Luego podremos disponer de hasta cuatro poderes demoníacos más, pero solo podremos poseer uno al mismo tiempo. El primero que nos encontramos es el de invertir la gravedad, de modo que podremos flotar para alcanzar zonas fuera de nuestro alcance, pero que habrá que manejar con mucho cuidado para controlar la inercia y no perder valiosísimos segundos. El segundo será el de teletransporte, Marty es capaz de lanzar una bola de luz y donde choque se transportará instantáneamente, o bien podremos jugar pulsando dos veces para transportarnos a un punto intermedio de la trayectoria de la bola. El tercero es el de regresión. Podremos seguir el recorrido y, en cuanto lo soltemos, volveremos a aquel punto exacto en el que lo habíamos activado. Esto nos permite evitar recorridos de vuelta, como salir de situaciones de las que no habría otra forma de hacerlo. Por último, el cuarto es el de crear losas, donde impacte nuestro proyectil se creará un punto de apoyo sobre el que podemos saltar. Aunque parezca simple, los niveles basados en este poder resultan los más complicados, ya que no cuentan con un recorrido más o menos obvio, sino que lo tendremos que ir creando nosotros.

¿Su apartado técnico está a la altura de satanás?

Gráficamente el juego rinde un claro tributo al mítico Quake 3, ellos mismos dicen que es un hijo entre Quake 3 y Super Meat Boy. Y lo cierto es que lo han conseguido, se respira el estilo de Quake 3 en todo, el diseño de los escenarios, las texturas, los obstáculos, incluso toda la iconografía del juego se basa en él, quizá demasiado. Me explico, se parece tanto, tanto a Quake 3, que gráficamente parece sacado de la época de Quake 3, carente de efectos, salvo algún degradado de fondo, sin adorno alguno que lo haga atractivo a la vista. Quizá los puristas defiendan esta característica alegando que es innecesaria para un “speed run”, o que el aire retro de todo el título les satisface, pero la realidad es que, siendo objetivos, gráficamente es lo que es.

En cuanto al apartado de sonido, nos encontramos con una banda sonora muy cañera de estilo heavy, como no podía ser de otra forma, la cual acompaña muy bien a la acción trepidante del juego, y aunque no es muy variada creo que es suficiente. En cuanto a efectos de sonido la cosa es algo peor, algunas frases muy repetitivas y unos sonidos muy normalitos, pues eso, tipo años 90.

Conclusión

SEUM nos ofrece 110 niveles que superar a contra reloj. Superarlos en más o menos tiempo dependerá de la habilidad y práctica de cada jugador, pero no debería suponer un problema  terminarlo en cinco o seis horas. En todo caso, la jugabilidad del título es excelente. Los escenarios tienen el punto justo de dificultad, mezclando los cortos, donde serán el número de repeticiones y práctica los que nos permitirán recortar centésimas, con otros largos, donde es imprescindible dominar los poderes del brazo demoníaco. Resulta obvio que el juego está diseñado por y para “Speed runners”.

Puntuación
Gráficos
55 %
Jugabilidad
80 %
Sonido
85 %
Duración
65 %
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