Pues eso mismo es Mount & Blade: Warband pero en vídeojuego.

Muchos de vosotros seguro que recordaréis aquellos libros en los que dependiendo de las decisiones que tomásemos la historia continuaba de una forma u otra. Pues eso mismo es Mount & Blade: Warband pero en vídeojuego.

Al comenzar el juego por primera vez, tras un breve tutorial que podemos completar o no y en donde nos explicarán los movimientos básicos del juego de TaleWorlds para ponerlos luego a prueba en el modo historia, nos harán una serie de preguntas relacionadas con nuestro personaje para forjar el comienzo de nuestra historia. Tales como qué estatus social tenía nuestro padre antes de nacer nosotros, donde nos marchamos al comenzar la adolescencia, qué nos hizo lanzarnos a la aventura, etc. Esto hace que la rejugabilidad sea un pilar fundamental en el desarrollo del juego teniendo que jugar muchas partidas para averiguar los diferentes inicios de la historia y luego los diferentes compases de la aventura.

La personalización de nuestro personaje también en muy completa. Podremos cambiar los rasgos físicos de nuestro personaje con infinidad de opciones como la edad, el color de pelo, la anchura de la nariz o la altitud de las cejas, entre otras muchas cosas. Además podremos asignar los puntos de habilidad que nos den al inicio de la aventura (podremos conseguir más conforme vayamos consiguiendo experiencia) a tres categorías independientes entre sí de los ya típicos atributos en los RPGs. El menú de personalización también nos da la oportunidad de unirnos a una de las seis facciones diferentes que nos dan a elegir, cada una con su emblema al más puro estilo Juego de Tronos. De hecho de eso es de lo que se trata, de conquistar el trono de Calradia a base de luchar y luchar. Por último, no podía faltar la posibilidad de poner un nombre a nuestro protagonista personalizado.

Cierto es que es un juego lanzado originalmente en PC pero se hubiera agradecido que al ser lanzado en Xbox One en pleno 2016 le hubiesen dado un lavado de cara.

Vamos a hacer un paréntesis y hablemos ahora de los gráficos y el aspecto técnico y artístico, muy pobres para lo que puede ofrecer Xbox One. Cierto es que es un juego lanzado originalmente en PC pero se hubiera agradecido que al ser lanzado en Xbox One en pleno 2016 le hubiesen dado un lavado de cara. Las animaciones son también bastante cutres y podían ser mejores, por no decir de los personajes que podían estar un poco màs trabajados. La interfaz también se nota que le ha pasado factura los años. Aún con todos estos detalles feos, es lo peor que tiene el juego.

El multijugador es un pilar muy importante que nos da horas y horas de diversión aparte de las que nos ofrece la historia principal y las batallas personalizadas que son básicamente infinitas o mínimas, ya que te puede gustar y echarle miles de horas o no gustarte nada y abandonarlo a los cinco minutos. Al igual que en el modo historia, lo primero de todo tendremos que crear nuestro personaje, elegir la facción que deseemos y elegir la clase de soldado de nuestro personaje (infantería, arquería o caballería) Ahora solo hace falta elegir el modo de juego que deseemos (hay cuatro: asedio, conquista, captura la bandera y enfrentamiento por equipos) en la lista de servidores. Las partidas son de hasta 64 jugadores lo cual es una muy buena característica. Aunque a día de hoy en Xbox One los usuarios escasean bastante por lo que es casi imposible encontrar una partida decente (eso sí una vez nos conectemos a un servidor nos teletransportará directamente al mapa asignado para que nos demos un voltio a la espera de que se conecten más jugadores) Al iniciar la partida nos darán a elegir el equipamiento que queramos llevar a la batalla. Armas, escudos y armaduras; podemos elegir el mejor equipamiento pero solo sí tenemos el dinero necesario (nos dan una cantidad de dinero al iniciar la partida) Sí queremos mejorarlo tendremos que matar enemigos y sobre todo no morir ya que nos penaliza. Así que más nos vale prevenir y curaos antes de caer derrotados.

Te puede gustar y echarle miles de horas o no gustarte nada y abandonarlo a los cinco minutos.

Pero el modo que a mi parecer puede dar más horas es sin duda las batallas personalizadas que consisten básicamente en crear solo las distintas batallas entre facciones, dejando de lado el ir de un lado para otro buscando batallas en el modo historia. Como su propio nombre indica podremos personalizarlas a nuestro gusto, tal que podremos modificar el número de soldados de cada clase entre otras opciones. Esto que tanto jugo puede dar ya se ha visto en otro tipo de juegos como Total War donde podemos elegir entre jugar la campaña en sí o ir directamente al eje central del título: las batallas.

Los puntos de carga son rápidos al iniciar el modo historia, e incluso instantáneos al iniciar el modo multijugador y las batallas personalizadas. Los controles son fluidos y se maneja el personaje muy bien. Eso sí el movimiento de ataque a los enemigos es muy cutre debido a que aunque les des no les sale sangre, detalle muy feo. En cuanto a perspectivas tenemos dos posibles como en Fallout, primera o tercera persona. Por último tocaría hablar de la banda sonora, la cual no es nada destacable.

Puntuación
Gráficos
60 %
Jugabilidad
80 %
Sonido
70 %
Duración/Diversión
95 %
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Estudiante de Económicas. Actualmente en Comunidad Xbox.

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