Las guerrillas de Homefront: The Revolution comienzan su ataque…pero no sabemos si contra los norcoreanos o contra los jugadores que adquieran el juego.

Después de un largo peregrinaje entre compañía y compañía, finalmente Dambuster Studios  junto con Deep Silver han terminado el desarrollo de Homefront: The Revolution, la segunda entrega de una joven saga que comenzó en el 2011, y que en esta ocasión cambia de registro para presentarnos un shooter más abierto en vez de escenarios predefinidos como experimentamos en el primer título. Si este cambio es un acierto, o un salto al vacío, lo comentaremos a continuación en el análisis que os tenemos preparado. La revolución a veces no es el mejor camino a seguir.

La historia, como pasó en el primer Homefront, nos sitúa en unos Estados Unidos que han sido invadidos por Corea del Norte, en un régimen dictatorial y donde todo el mundo está sumido en la opresión del ejército invasor. Aunque no es una continuación propiamente dicha, sí que comparte elementos comunes como el país enemigo  y una historia alternativa que podría haber sido veraz de haberse dado los elementos propicios a ello. En esta ocasión, la revolución digital que arrancó en 1970 es llevada a cabo por los Norcoreanos, en una empresa denominada Ryesong  River, (en vez de la archiconocida Silicon Valley de nuestra época), la cual se convierte en una de las empresas más importantes a nivel mundial. Es tanto el peso que tiene la compañía, que en los conflictos bélicos en el Medio-Este, Estados Unidos tiene que endeudarse con la tecnología punta de la que hacen gala Ryseong River. Su alto coste provoca que el país americano se vea sumergido en la pobreza, momento en el cual Corea del Norte aprovecha para invadirlo usando la tecnología con la que domina el mundo.

Nosotros, en la piel de un ciudadano más de la ciudad de Filadelfia con el nombre de Ethan Brady, participaremos activamente en un grupo guerrillero que busca el calor de los ciudadanos en busca de la ansiada libertad. El camino no será nada fácil, ya que, como vemos en los primeros minutos de la trama, el héroe protagonista de la resistencia será secuestrado, por lo que tendremos una doble misión: liberar nuestra ciudad de los norcoreanos y devolver los ánimos de los compatriotas recuperando la figura visible de la resistencia. Este argumento, que empieza tan bien en los primeros compases de la aventura, se diluye estrepitosamente por una serie de problemas que comentaremos a continuación.

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Algunas misiones sí que resultan interesantes, pese a los problemas técnicos.

Es cierto que Dambuster Studios en más de una ocasión se ha disculpado de los problemas técnicos de los que hace gala Homefront: The Revolution. Incluso al final del juego, tienen unas palabras de agradecimiento y animan a la comprensión a todo aquel jugador que haya sufrido sus inconveniencias. Pero, aunque sea un título realizado por un estudio humilde, la realidad está ahí, y la realidad es que se ha vendido un producto catalogado como juego de alto presupuesto y a un precio de salida de 70 señores euros. Por lo tanto, lo analizaremos tal y como es: un juego con altos valores de producción y que no se puede permitir ciertos fallos que podríamos perdonar de un título independiente.

Para empezar, el diseño artístico tiene sus claros y oscuros. Nos encontramos con ciertos personajes secundarios bien detallados, con personalidades diferentes y que jugarán un papel importante en la aventura, como puede ser el doctor de la resistencia Sam Burnett o nuestra compañera de armas Dana Moore, ambos luchando en el mismo bando, pero con formas de actuar muy diferentes que aportan riqueza a la trama. En cambio, el resto de NPC´s que encontraremos en las calles de Philadelphia serán practicamente calcos unos de otros, ya sean aliados o enemigos.

Las calles de la ciudad tampoco destacan por su estilo artístico. Nos encontramos una ciudad hundida en la podredumbre, como era de esperar, con muchísimos edificios derruidos  a los que incluso podremos acceder para emboscar a los norcoreanos. Pero pese a esto, resulta fría. No tendremos motivos para explorarla, ni veremos edificios típicos de la ciudad, quedando todo en una reiteración de calles que no acaba de convencer.

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Muchas calles tendrán un estilo visual muy parecido al que vemos en pantalla.

Todo esto se podría perdonar (al fin y al cabo, es un elemento decorativo que poco debería importar si al final el juego divierte) si no fuera por el mayor problema que sufre el juego: su framerate. Ya no es que tenga bajones en su tasa de frames, es que directamente, al producirse el guardado automático de la misión, o al cambiar de objetivo, el juego sufre un parón desagradable. Y cuando sigo desagradable me refiero a fácilmente 5 segundos. Esto rompe por por completo el ritmo de la partida, además de que no serán ni una ni dos las veces que haya autoguardado, ya que se trata de un proceso habitual. Hasta que el estudio no arregle este gran problema que tiene entre manos, nos vemos obligados a castigar duramente este apartado, ya que es algo que ningún juego debería permitir, sea de la condición que sea. Otros fallos que podríamos denominar “menores” podrían ser la cantidad de bugs que hace gala el juego, sus larguísimos tiempos de carga, la olvidada IA de nuestros aliados, etc.

Si, aún con esas, decidimos darle una oportunidad a Homefront: The revolution, nos depara un shooter de mundo abierto con ideas recogidas de otros juegos conocidos. Las personas al mando de la resistencia nos irán encomendando misiones de guerrilla contra las tropas invasoras, bastante parecidas entre sí, y que se complementan con otros trabajos opcionales que nos harán ganar más dinero. Nuestro mudo protagonista (ya que no habla en toda la aventura) a la vez que recorre las ruinas de Filadelfia, podrá ir desbloqueando zonas pertenecientes a los norcoreanos. Estas zonas serán fundamentales para recobrar la normalidad de la ciudad, y librarnos del asedio enemigo, así como útiles para conocer los diferentes objetos coleccionables que aparecen en el mini-mapa. Muy parecido a lo visto en los juegos de Ubisoft, FarCry o Assassin´s Creed, pero con más “mala leche”, ya que habrá fuertes enemigos que, aun estando al principio de la aventura, serán imposibles de derrocar debido a nuestro bajo nivel de equipamiento. Eso sí, han querido permitir el uso de vehículos con la moto, el único medio motorizado de transporte que podremos usar para movernos más rápido entre sus calles y con la que podremos alcanzar zonas de otra forma inaccesibles.

Y hablando de equipamiento, en Homefront: The Revolution contaremos con una serie de “armas dobles”, que iremos desbloqueando y comprando con el dinero de las misiones. Estas armas tienen la particularidad de que, aparte de poder personalizarlas con mirillas, cargadores aumentados, o cañones silenciadores, podrán convertiré en otra completamente diferente con sólo pulsar un botón. Por poner un ejemplo, la pistola del comienzo de la partida podrá convertirse en una metralleta pequeña, o el rifle de asalto en un lanzagranadas, que tendremos que saber usar sabiamente en cada altercado. También iremos desbloqueando bombas, cócteles molotov y dispositivos de hackeo de diferentes formas. Aparte del formato “estándar” de bomba arrojadiza, podremos desbloquear con el paso del tiempo detonación a distancia con un móvil, bombas dentro de ositos de peluche, incluso artefactos explosivos que  transportaremos en un coche teledirigido que controlaremos.

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La forma de mirar el arma recuerda mucho a lo visto en la saga Crysis.

No siempre el combate directo será la mejor opción, ya que la tecnología enemiga será bastante superior a la nuestra, y siempre tendremos esa agradable sensación de inferioridad que tendremos que suplir con sigilo y emboscadas. Huir de los combates agachados será el pan nuestro de cada día, primero por el mal gunplay del que hace gala el juego, y segundo porque el enemigo nos disparará sin que nosotros notemos que sus balas impactan en nosotros. Antes de que nos demos cuenta, estaremos muertos si no prestamos atención a nuestra barra de vida. Estas zonas de peligro constante son las que aún no poseen los norcoreanos, y son las que ellos denominan zona roja, en la que no dudarán ni un instante cuando te vean en abrir fuego. Existen otras franjas, las  zonas amarillas, donde el ejecito invasor tiene más control, y en las que podremos pasar inadvertidos si no nos exponemos mucho. Estos sectores son los más amenos de jugar, ya que nos permite hacer una serie de acciones que desencadenen la revolución del lugar con pequeños objetivos como destruir un puesto de radio, buscar nuevos refugios para la resistencia, o ayudar a ciudadanos que estén siendo intimidados por el enemigo.

Existe un componente multijugador, que me recordó mucho (en concepto solamente, claro) a lo visto en Mass Effect 3. Tendremos unas series de mapas donde podremos jugar en cooperativo con un máximo de hasta otros tres amigos, donde cumpliremos objetivos mientras vamos derrotando a hordas y hordas de norcoreanos. Estas fases, aunque las intentemos completar con la ayuda de otros jugadores, serán bastante difíciles, y tendremos que repetirlas a menudo para conseguir el éxito. Cada fase  disputada nos otorgará una cantidad de dinero que podremos invertir en personalizar a nuestro protagonista, comprarle nuevas armas y accesorios y en definitiva, mejorarle para las siguientes misiones.  He de reconocer que, este modo, pese a no estar mal del todo, podría haberse incorporado directamente en la campaña principal y habría ganado varios enteros.

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Tendremos que jugar muchas veces si queremos mejorar las estadísticas de nuestro personaje en el multijugador.

Por último, comentar que Homefront: The Revolution viene traducido y doblado al español, de forma más que correcta y con buenas interpretaciones de los diferentes personajes secundarios. Una pena que nuestro protagonista no hable, ya que este recurso fácil le quita personalidad, protagonismo y nunca llegamos a conocer la postura que tiene frente al conflicto que está presenciando. Se podrían haber mejorado el sonido de las armas, así como las melodías que nos acompañan en elos momentos de más tensión, pero ni vamos a pedirle peras al olmo, ni vamos a exigir mejoras en este apartado cuando hay otros que necesitan un parche de forma inmediata….

 

Puntuación
Gráficos
60 %
Sonido
65 %
Jugabilidad
40 %
Duración/Diversión
50 %
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Mario Vadillo Miguel Amante de los videojuegos desde hace 20 años cuando empezó con una NES. Jugador empedernido de todo tipo de juego, ya sean plataformas,aventuras, RPG, J-RPG o shooters. Dispuesto a disfrutar, opinar y pasarlo bien en Comunidad Xbox.

6 Comentarios

  1. Y cuando lo regalan??

    Enviado desde mi Redmi Note 3 mediante Tapatalk

    Jajaja muy buena esa, yo el primero lo compre por 5€ lo pase y aún así me pareció que habían estafado xd… buff no tragué muy bien con él.

  2. Jajaja muy buena esa, yo el primero lo compre por 5€ lo pase y aún así me pareció que habían estafado xd… buff no tragué muy bien con él.

    Tan normalillo es? Por no decir malo?

    Enviado desde mi MI 5 mediante Tapatalk

  3. Jajaja muy buena esa, yo el primero lo compre por 5€ lo pase y aún así me pareció que habían estafado xd… buff no tragué muy bien con él.

    Pues en cuanto enchufe la 360 me meto con el juego
    Pero este esperaré a que lo regalen[emoji23] [emoji23]

    Enviado desde mi Redmi Note 3 mediante Tapatalk

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