Un Action RPG que nos transladará a finales de los 80, ¿te atreves a viajar a Urele?

A veces salen títulos de pequeños estudios que son opacados por el nombre de grandes títulos y que sin embargo son tesoros que ningún amante del género que trata debería perderse, ese es el caso de Elliot Quest, un juego financiado a través de Kickstarter y creado por una sola persona, Luis Zuno. Elliot Quest se trata Action RPG que nos recordará a juegos como Battle of Olimpus (NES) o Zelda II: The Adventure of Link, juego en el que su creador dice basarse sin ningún tipo de tapujo, y es que en cada rincón del mismo se nota.

En el juego tomaremos el control de Elliot, un habitante de la isla de Urele, el cual acaba de perder a su amada, y nosotros tendremos que escapar de una maldición mientras tratamos de seguir con vida tras tal acontecimiento. Si no conseguimos librarnos pronto de dicha maldición acabaremos convertidos en demonio. El juego, a pesar de su estética, tiene una trama adulta y compleja, tanto es así que puede desencadenar en tres distintos finales según las decisiones que tomemos durante el juego.

Paciencia, nadie dijo que fuera fácil

En Elliot Quest comenzaremos sin nada, solo con nuestro arco, y sin ningún tipo de tutorial que nos facilite las cosas, si no que tendremos que aprender por nosotros mismos y afrontar los grandes desafíos que nos espera por el camino, cosa que no será nada facil.

A pesar de su estética simple, tiene todo lo que un buen RPG debe de tener, y como no podía ser de otra manera, Elliot Quest también cuenta con un sistema de evolución de personaje. Como hemos comentado el principal arma de Elliot es su arco, y podremos mejorarle parámetros como la cadencia de tiro o el alcance de las flechas, entre otras cosas.

No todo son arcos y flechas, Elliot también podrá ir adquiriendo poderes, algunos de ellos al derrotar ciertos jefes, como la posibilidad de convertirnos en un tornado que nos ayudará a romper muros o poder adquirir una alas con las que poder llegar más alto. Eso por no hablar del escudo, algo totalmente esencial para poder atravesar ciertos puntos.

Un apartado visual simple pero variado y completo

El juego nos sitúa como hemos comentado en la isla de Urele, y como en The Adventure of Link tendremos dos tipos de jugabilidad, una cuando estemos explorando la isla, con una vista cenital, y otra 2D lateral, cuando estemos en las ubicaciones de la misma y donde se desarrolla el total de la aventura.

Elliot Quest plantea una gran variedad de situaciones, por ejemplo, tendremos niveles de plataformas que pondrán, en muchos casos, nuestra paciencia al límite, o también tendremos que desarrollar pequeños puzles para acceder a distintas zonas, pero creando una simbiosis equilibrada.

En cuanto al mapa en cuestión, a pesar de que a simple vista pueda no parecer muy extenso, encontraremos parajes de toda clase, desde tétricos castillos o bosques, a enrevesadas mazmorras y catacumbas. Aunque también tendremos a nuestra disposición algún que otro pueblo donde poder hacer acopio de provisiones, como por ejemplo, pociones, o también podremos charlar con algunos aldeanos.

Ojo, no todo estará a simple vista, sino que en algunas ocasiones mientras viajemos por el mapa aparecerá un símbolo de exclamación encima de Elliot, una vez más, al igual que en The Adventure of Link, querrá decir que podremos acceder a alguna zona oculta. Lo mismo ocurre mientras exploremos el interior de las ubicaciones, habrá multitud de paredes ocultas tras las que se encuentre un valioso tesoro.

¿Y por donde voy ahora?

En muchas ocasiones nos sentiremos perdidos en el juego, no sabremos que tendremos que hacer para avanzar o que tenemos que hacer para seguir avanzando. Encima por si eso fuera poco, las criaturas que nos encontremos tratarán de ponernos las cosas lo más difíciles posible, sin ir más lejos los escupidores que están por la mayoría de paredes nos lanzaran proyectiles que nos perseguirán con ahínco, y esquivarlos no será nada fácil.

Luego, por otra parte, están los jefes finales optativos ocultos, los jefes…, auténticos desafíos que trataran de explotar al máximo las habilidades de Elliot, y que, aunque no otorguen unas recompensas demasiado importantes, si nos dará cierta satisfacción derrotarlos y además nos darán logos.

Necesariamente rejugable

Aparte de que no podremos subir al nivel máximo a Elliot en la primera partida, que para ello tendremos a nuestra disposición Nueva Partida+, recordad, que como os he comentado, Elliot Quest dispone de hasta tres finales distintos (bueno, Neutro y Maligno). Está bien poder tener conclusiones distintas para nuestra aventura, pero el problema reside cuando no sabemos que decisiones serán las que afectarán a nuestro final, ya que será algo que tendremos que descubrir por nosotros mismos.

¿Y en cuanto a lo técnico?

En cuanto al apartado técnico, Elliot Quest hace uso de un Pixel Art simple, pero con un suavizado en sus bordes, e incluso haciendo uso de una paleta de colores resultona que hace que los efectos de luz cobren vida. En cuanto a las estética de los personajes en cuestión, no están tan detallados como los propios escenarios, pero lucen bien. En especial los enemigos, donde además encontraremos una variedad muy  digna, cerca de 35 tipologías distintas.

En los sonoro, Michael Chait es el encargado de poner melodía al juego, y es que este hombre sabe hacer bien las cosas, ya que es un todo un veterano en la música Chiptune, creando 17 temas que pegan en cada momento con el escenario en cuestión.

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