Disponible desde el pasado 11 de noviembre, Dishonored 2 es la continuación directa del célebre título de Arkane Studios que marcó tendencias en 2012. ¿Será éste un digno sucesor?

Anunciado durante el E3 de 2015, Dishonored 2 se mostró tímidamente a nosotros por aquel entonces, con un breve tráiler cinemático que, todo sea dicho, no aportaba mucha información sobre los cambios y mejoras que debíamos esperar. Pero, un año después, en el pasado E3, pudimos ver por primera vez una sección de gameplay del juego, lo que nos permitió hacernos una idea más precisa del producto final. Y, al fin, la espera ha terminado: Dishonored 2 ya está disponible para su compra. La cuestión es: ¿merece la pena? Dedicaremos este análisis a discernir esa cuestión en profundidad, pero, de entrada, la repuesta es sí; sin duda.

Pero no adelantemos acontecimientos. A los que hayan jugado al Dishonored original ya les sonará la historia, pero, para los que no, contextualicemos un poco: en Dunwall, capital del Imperio, quince años después del asesinato de la emperatriz Jessamine Kaldwin, su hija Emily ocupa el trono bajo la tutela de su protector real, y padre adoptivo, Corvo Attano. Nuevamente, el Imperio se tambalea, y no se debe a la antaño crítica plaga de peste, sino a las turbulencias políticas derivadas de los crímenes perpetrados por el “Asesino de la Corona”, un misterioso personaje que se dedica a dar caza a los adversarios de la emperatriz Emily con el perverso propósito de incriminarla. El juego da realmente comienzo con la escena del tráiler: Delilah Cooperson (o Kaldwin, según se mire), una poderosa bruja, irrumpe en la conmemoración de la muerte de la emperatriz Jessamine y da un golpe de estado. De nuevo, alguien te ha apuñalado por la espalda. De nuevo, te han arrebatado lo que te pertenece. De nuevo, has sido deshonrad@.

Gráficos

El Dishonored original corría sobre el Unreal Engine 3 que, en el momento de su salida, era tecnología punta en lo que a renderizado gráfico concernía. Sin embargo, al jugar la Definitive Edition (venía de regalo con la precompra digital de Dishonored 2), me di cuenta de que, pese a correr a 1080p y con todas las opciones al máximo, el título original no había envejecido particularmente bien. La animación facial era bastante rudimentaria, incluso para la época, el filtrado de texturas era mediocre y, sin duda el aspecto más desfasado del motor, la solución antialiasing empleada era de lo peor que he visto (siendo justos, tengo especial aversión hacia el aliasing, así que este último comentario no es muy objetivo). Con todo esto no pretendo desprestigiar el juego original, con el que disfruté muchísimo, pero sí establecer un marco de referencia para comparar ambos títulos y ver dónde ha mejorado Arkane y dónde no.

Pasemos pues al juego que realmente nos atañe: Dishonored 2 corre sobre el Void Engine, un motor propio creado por Arkane Studios y basado en el motor Id Tech de Id Studios (el motor de DOOM 2016). Sin embargo, que el cambio de motor no os alarme: la identidad del juego sigue siendo la misma. La dirección artística no ha cambiado un ápice, y sinceramente, creo que es para mejor, ya que su ambientación y estilo visual fueron las principales virtudes del Dishonored original, y siguen siéndolo en Dishonored 2. Dunwall sigue siendo preciosa, pero la estrella del show es sin duda la ciudad sureña de Karnaca, dónde se desarrolla el grueso de la acción. Arkane Studios ha logrado adaptar el imponente estilo visual gótico-industrial de Dunwall a la capital de la isla de Serkonos, dándole un matiz más mediterráneo y cálido. Todos los detalles están cuidados al máximo y la inmersión del jugador es, por lo tanto, absoluta. A nivel artístico Dishonored 2 es una auténtica joya.

Unreal Engine 3 o Void Engine: ¿qué mas da? Dunwall es Dunwall, y Dishonored es Dishonored.
Unreal Engine 3 o Void Engine: ¿qué mas da? Dunwall es Dunwall, y Dishonored es Dishonored.

A nivel técnico, el balance es más complejo. Dado que carezco de herramientas de medición precisas, todos los detalles que os ofrezco a continuación son fruto de la observación, así que no constituyen en ningún caso una fuente cien por cien fiable, aunque sí os servirán para haceros una idea de la tecnología tras Dishonored 2: en Xbox One, el juego parece correr a una resolución de 1080p nativa y 30 fotogramas por segundo. Las texturas son realistas, el filtrado anisotrópico es correcto y la iluminación global es bastante convincente a la par que bonita.

Y, sobre todo, el filtro antialiasing empleado es mucho más eficaz, lo que, sin embargo, presenta sus propios inconvenientes. A falta de datos precisos, el juego parece utilizar alguna clase de solución de antialiasing permanente por post-procesado. Esta técnica presenta dos ventajas: logra eliminar convincentemente la inmensa mayoría de bordes de sierra y su bajo coste en términos de procesamiento permite al juego mantener una tasa de fotogramas por segundo muy estable (ninguna queja en esta apartado). Sin embargo, presenta un inconveniente mayor: da a la imagen final un cierto aire borroso, como si estuviera ligeramente desenfocada. Esto se debe a que, al contrario que las demás técnicas como el TSAA, SSAA o MSAA, esta solución se limita a “emborronar” los límites entre los objetos para “difuminar”, de alguna forma, los bordes de sierra. No es especialmente bonito, pero hay que reconocer que es eficaz.

Finalmente, no puedo evitar señalar que las animaciones faciales, así como la sincronización labial, no han mejorado todo lo que deberían, habida cuenta de que ya han pasado más de cuatro años desde el primer juego. En definitiva: el apartado gráfico del juego es sin duda mejorable, pero cumple con los estándares actuales y no es un obstáculo para la inmersión del jugador.

Jugabilidad

La principal virtud del primer Dishonored fue su gameplay, que mezclaba elementos de infliltración, combate cuerpo a cuerpo y disparos en un potente cóctel que cada jugador aliñaba a su gusto, puesto que el juego ofrecía total libertad a la hora afrontar cada nivel. Podías terminar el juego con mil cadáveres a tus espaldas o con las manos totalmente limpias. Dependía completamente de ti.

Me alegra, pues, señalar que Dishonored 2 mantiene el mismo concepto de gameplay, pero mejorándolo. Al comienzo del juego, puedes elegir nada más y nada menos que el personaje con el que vas a jugar: la (ex)emperatriz Emily Kaldwin o el protector real Corvo Attano. Cada uno tiene sus propias habilidades, poderes, armas y herramientas, así como su propio línea argumental. La historia es esencialmente la misma en ambos casos, pero la perspectiva que aporta cada uno de ellos te desvela partes de la trama que, de lo contrario, permanecerían ocultas. De hecho, el propio Arkane Studios recomienda a los jugadores recorrer el título con ambos personajes para no dejar piedra sin remover.

El gameplay, pese a algunos cambios, reposa sobre las mismas bases que el primer Dishonored, lo que no deja de ser un acierto: ¿Por qué cambiar algo que funciona?
El gameplay, pese a algunos cambios, reposa sobre las mismas bases que el primer Dishonored, lo que no deja de ser un acierto: ¿por qué cambiar algo que funciona?

Además del personaje, el juego también te da absoluta libertad para resolver cada nivel, y creedme cuando os digo que las opciones son muchas y muy variadas. Ni siquiera tienes que optar por un estilo de juego preciso: puedes empezar la misión con sigilo y finalizarla abriéndote a tiros. Por otro lado, los nuevos poderes y habilidades de combate facilitan enormemente la rejugabilidad, y hacen realmente factible terminar el juego sin matar a nadie (se agradece enormemente la posibilidad de noquear a enemigos en combate, así como desde las alturas, lo que resultaba imposible en el primer Dishonored).

El diseño de nivel es sencillamente brillante y permite tomar senderos muy diferentes para alcanzar el mismo objetivo. Esa es la mayor virtud del juego: Dishonored 2 te marca el destino, pero el camino que emprendas hasta allí depende enteramente de ti. Esta libertad viene reforzada por el sistema de mejora de armas, poderes y habilidades, que, pese a ser prácticamente igual al del primer juego, tiene la ventaja de poder adaptarse a tu estilo de juego sin ningún tipo restricción. Incluso el diseño del menú de pausa, que permite realizar un guardado rápido únicamente pulsando el gatillo derecho, parece concebido especialmente para que el jugador explore distintos caminos con total comodidad.

El Forastero sigue siendo tan intrigante como antes, y sigue siendo mi personaje favorito.
El Forastero sigue siendo tan intrigante como antes; y sigue siendo mi personaje favorito.

Finalmente, una mención especial para la trama en sí: interesante, profunda, compleja, y con una buena dosis de sorpresas. Pese a que el planteamiento inicial puede parecer idéntico al del primer juego, os aseguro que su desarrollo es mucho más interesante. Esto, sumado a un universo detallista y realista, a un guión inteligente y cuidado, y a unos comentarios del personaje ocurrentes y muy pertinentes, hacen de Dishonored 2 un relato digno de ser ojeado hasta sus últimas páginas.

Audio

Tal y como era de esperar, el juego está totalmente doblado al castellano. Las voces de Corvo y Emily son muy convincentes, pero, sobre todo, quisiera destacar la sublime interpretación de Olga Velasco como Delilah, principal antagonista del juego, así como la del doblador que da voz al Forastero, Fran Jiménez (si la voz de Delilah os resulta familiar, es normal: es la misma que la de Olivia Dunham, la protagonista de la antaño conocida serie de televisión Fringe: Al Límite). Finalmente, señalar brevemente que la banda sonora del juego es muy similar a la del original, pero no por ello menos buena. Las pistas de música se adaptan bien a cada situación y contribuyen positivamente a la inmersión del jugador.

Conclusión

Comenzamos este análisis haciéndonos una sencilla pregunta: ¿es Dishonored 2 un digno heredero para el juego original? Sin lugar a dudas, la respuesta es sí. Ya sea por su estilo visual y dirección artística cautivadores, por su apasionante trama o por su gameplay abierto y divertido, Arkane Studios ha logrado ofrecer una continuación de Dishonored que hace honor a ese nombre, a ese legado. Pese a algún que otra deficiencia en el apartado técnico, la versión para Xbox One de Dishonored 2 brinda una experiencia de juego excepcional, y su gran rejugabilidad nos asegura muchas horas de diversión, ya sea bajo el pañuelo de Emily o bajo la máscara de Corvo.

En conclusión: Dishonored 2 toma el relevo de su predecesor con la frente bien alta, lo que hace de este título un must have para todos los fans del universo Dishonored y una gran experiencia para los neófitos.

Puntuación
Gráficos
70 %
Jugabilidad
90 %
Audio
80 %
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