Rebellion Games y BadLand Games quieren que volvamos a enfundar un rifle de francotirador gracias a Sniper Elite 4. Calibremos nuestra arma.

Se precisa soldado preciso, precisamente.

Mucho han cambiado y evolucionado el terreno de los shooters, como todos bien sabemos. Ya no solo hablo de apartados gráficos, narrativa o modos multijugador, sino de sutiles añadidos que refrescan las opciones jugables haciéndolos más variados. He de reconocer que, desde el primer momento que pude ponerme en la piel de un soldado francotirador en recreativas arcade como Silent Scope de Konami, mis ganas de asumir el rol en busca de la precisión perfecta han ido “in crescendo”. No fue, en mi caso, hasta la salida de títulos como Call of Duty  donde pudimos verdaderamente manejar uno de estos rifles de larga precisión, teniendo en cuenta elementos como la gravedad en la trayectoria del tiro, el viento (lo que se denomina el efecto coriolis), incluso la propia distancia del objetivo. Por suerte, (al menos para un servidor), la salida del primer Sniper Elite en el año 2005 para la primera Xbox, PS2 Wii y PC supuso una visión más profunda de este “subgénero” que ha ido evolucionando hasta el día de hoy.

Los hechos que acontecen en Sniper Elite 4, el título que hoy analizamos, suceden después de lo visto en su tercera entrega aparecida en 2014. Tranquilos, porque aunque repetimos protagonista, el frío oficial de los servicios secretos Karl Fairburne, poco a nada tendremos que conocer de los títulos anteriores para disfrutar de esta nueva propuesta. Dejamos África y sus desérticos paisajes para viajar a la Italia de 1943, en plena ocupación Nazi y con un objetivo claro: parar los planes que el ejército alemán está llevando a cabo en esas costas. Para ello, no nos quedará otra que infiltrarnos entre las filas enemigas, atiborrados de armas y accesorios, y conocer más sobre los maquiavélicos planes robando toda la inteligencia alemana que resulte de vital importancia para el buen devenir de Europa. Eso y matar mucho desde lejos, claro está.

Encontraremos bellos pueblos italianos, pero no podremos parar a comer una pizza.

Menos el tupper y la cantimplora, contamos con todo lo necesario.

Como buen francotirador que se precie, llevaremos un rifle de largo alcance con diferentes aumentos de zoom, pero iremos bien equipados con otras armas y accesorios por si pasase algún imprevisto en el fragor de la batalla. Estaremos solos en todo momento, sin ayuda de ningún camarada que nos eche una mano (salvo momento puntuales donde, por ejemplo, tendremos que ayudar a la resistencia partisana) por lo que la planificación y tener siempre un plan B estará a la orden del día. Nuestro seguro de vida ya no es únicamente evitar un combate directo contra las fuerzas Nazis, sino ser un fantasma y disparar a las tropas invasoras sin ser visto siempre que se pueda. Aun así, si nos vemos rodeados o con nuestra vida comprometida, podremos tirar de subfusil a la desesperada para escapar a tiempo. Junto a ambas armas, tendremos una pistola con silenciador, que será esencial cuando nos adentremos en espacios reducidos como callejones, interiores de casas o cualquier espacio más cerrado de lo habitual. Como veis, buen despliegue de medios, a los que tenemos que sumar minas, dinamita, granadas de mano, bengalas o rocas para crear distracciones. Aunque lo importante y el factor que da nombre al título será lo primero que mencionamos: el fusil de francotirador.

Nuestro fiel amigo, formará parte de nosotros y confiaremos en su buen hacer para cumplir nuestros objetivos. Nos referimos al fusil de francotirador, que obviamente es el pilar fundamental de Sniper Elite 4 y proporciona las mecánicas jugables distintas que lo hacen diferente a cualquier otro shooter que hayamos jugado. Como vimos en anteriores entregas, antes de disparar con nuestro fusil, tendremos que tener en cuenta diferentes factores: la gravedad de la bala, la distancia del blanco, y si éste está en movimiento para recalcular la trayectoria de tiro. Si tenemos en cuenta estos tres factores, haremos picadillo a nuestros rivales, a los cuales podremos abatir de un solo disparo si les alcanzamos de lleno en la cabeza, órganos internos o… testículos. Puede parecer tarea fácil, pero requiere de mucho temple y más vale que acertemos a la primera, porque errar el primer tiro nos comprometerá para un segundo intento ya que el enemigo estará alertado. Todo esto en dificultad normal, ya que si incrementamos la dificultad la balística será más real, y aquí entran en juego otros factores como el viento que nos pondrán las cosas verdaderamente complicadas. Nadie dijo que la vida de francotirador fuera fácil.

Tambien podremos abatir al adversario cuerpo a cuerpo…pero no es lo más recomendable.

Campo abierto, ven a mí.

Al igual que pasaba en su tercera parte, en Sniper Elite 4 contaremos con unos terrenos de mapa bastante extensos por donde moverte. Esto proporciona cierta libertad al jugador para escoger la mejor manera de enfrentarse al enemigo. Puede que algunos opten por subirse a una elevación y “campear” a sus anchas, y otros prefieran disparar para acto seguido moverse entre edificio y edificio. Sea como sea, es maravilloso ver como cada mapeado difiere tanto del anterior, y aunque transcurra todo en la península itálica, veremos pueblos, puertos, bosques, mansiones y construcciones enemigas que proporcionarán dinamismo y variedad. Echamos en falta ciertos momentos típicos de las películas de francotiradores, o lo visto en el primer Sniper Elite, como alguna sección de defender nuestra posición subido en lo alto de un edificio hasta que nos rescaten. Porque si hablamos de variedad… será la justita por desgracia. Todos nuestros objetivos (tanto principales como secundarios) se basarán principalmente en matar al oficial de turno y robarle la información, o liberar algún puesto protegido por los Nazis. Salvo un par de pequeñas excepciones, nada nuevo bajo el sol y todo centrado en dar buen uso a nuestro rifle de francotirador. Tampoco acompaña la historia, que pese a que empieza fuerte con un buen argumento, poco o nada tendrán que ver las misiones con la introducción, perdiendo parte de interés por conocer que le deparará a Karl en la siguiente misión.

Reconozco que, para alguien que no sea ducho en este tipo de juegos o no haya tocado un Sniper Elite en su vida, la primera toma de contacto puede ser un poco frustrante. Primero, porque el juego requiere calma, mucha calma. Tendremos que ser pacientes y esperar a que nuestro enemigo pasen por donde queramos, dejen de buscarnos si encuentra algún indicio de peligro, o localizar el mejor punto donde asentarnos de forma meditada. Los Nazis no están ahí para contemplar el paisaje, y cuando oigan nuestro disparo, pronto harán una triangulación para conocer la procedencia exacta de la percusión. En ese momento, nos tocará movernos sigilosamente a otro punto diferente para proseguir nuestra cacería, siempre usando nuestra cabeza y un temple frío como el hielo. Tan larga se puede hacer cada misión como uno quiera, y en mi caso, completar cada fase con sus objetivos primarios y secundarios me tomó hora y media aproximadamente. También he de reconocer que intentaba serlo más sigiloso posible, y cuando me descubrían, cargaba el último punto de control, ya que realizar la técnica de “ensayo y error” será bastante rápida de hacer, sin esperar mucho tiempo a la reaparición. Con todo lo contado, tendremos juego de francotiradores para rato, con una estimación de duración de su modo campaña rondando las 10-12 horas. Pero esto no acaba aquí…

Alguna mision tiene distintos objetivos, como ésta donde tendremos que derribar un puente.

Mi compañero son mis ojos

Sniper Elite 4 tiene diversas formas de modalidades multijugador. La primera de ellas se basa en el cooperativo con otros amigos. Contaremos con Supervivencia, donde tendremos que aguantar el máximo tiempo posible las oleadas de enemigos que vienen al acecho con hasta tres compañeros; luego tendremos el modo Vigilancia, el cual resulta muy curioso porque nos acerca un poco más al realismo de este tipo de disparo de largo alcance, donde uno de nosotros apretará el gatillo, mientras que nuestro compañero nos irá diciendo los objetivos a eliminar. Por último, si no queremos muchas complicaciones, podremos jugar la campaña principal con otro camarada, aspecto maravilloso y que puede meternos más de lleno en el juego si nos lo tomamos en serio.

La parte negativa se la lleva el multijugador online. No concibo un enfrentamiento divertido con ambos equipos campeando buscando el pequeño gesto del rival y permaneciendo prácticamente quietos toda la partida. Es más, cada ronda dura 10 minutos y de verdad que puede llegar a desquiciarnos. Es cierto que las salas de espera con jugadores cuando realizamos la prueba estaban prácticamente vacías, pero no creo que la gente adquiera Sniper Elite 4 por este apartado. Aun así, si tenemos ganas de enfrentarnos a personas reales, tendremos varios modos de juego, como el típico Duelo a Muerte, Rey de la Distancia (conseguir el disparo con la mayor distancia al objetivo), No Pasar (otra variedad de Duelo a Muerte en la que no podremos sobrepasar nuestra zona del mapeado), o Control (donde defenderemos una zona de las manos del enemigo). Para gustos los colores como se suele decir, aunque no considero que hiciese falta añadir un competitivo de estas características a Sniper Elite 4.

Estar al acecho será nuestra mejor baza, independientemente del modo de juego que pongamos.

Analizando cada textura con la mirilla

Por último, quiero hablaros sobre el apartado audiovisual del que goza el título. Como he comentado anteriormente, cada fase del mapa es una maravilla por sí sola, y no tendremos la sensación de repetición. La iluminación juega un papel magistral, con amaneceres, atardeceres o fases de noche, y la cámara en primera persona cuando miramos a través de la mirilla o los prismáticos también luce a buen nivel. No hemos hablado aún de las Kill Cam, santo y seña de la saga y que vuelve más visceral que nunca. Es increíble ver el efecto que hace la bala cuando impacta sobre los órganos del enemigo, o como su casco sale volando cuando el disparo le atraviesa la cabeza. Son de esas secuencias que nunca te cansas de ver, pese a que con el tiempo se repiten. Por desgracia, existen otros elementos menos cuidados, como popping, malas texturas de partes del escenario y en alguna ocasión puntual hemos tenido problemas con un soldado que se metía como si fuera un espectro dentro de un muro, sin posibilidad de matarle y obligándonos a cargar punto de control. Las expresiones de los personajes tampoco están muy trabajadas, y nos hubiera gustado algo más de libertad, ya que por ejemplo no podremos entrar en todos los edificios disponibles, estando limitados a unos en concreto.

Quienes hayan jugado a la saga Sniepr Elite encontrarán cierta reminiscencia con su apartado sonoro. La melodía principal seguirá sonando, pero esta vez con cierto toque italiano para ponernos en situación. Y, aunque habrá pocas canciones, ninguna “chirría” ni está fuera de lugar. Durante las misiones no escucharemos nada salvo ruido ambiental, o en los típicos momentos donde la tensión se acentúa. Tenemos que alabar el trabajo de doblaje a nuestro idioma, con un resultado modesto pero práctico, al igual que el doblaje de los NPC´s, quienes hablarán su idioma nativo (italiano y alemán) creando un conjunto bastante inmersivo.

Puntuación
Gráficos
70 %
Sonido
85 %
Jugabilidad
80 %
Duración/Diversión
80 %
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