This War of Mine no te dejará indiferente. Es la guerra. Y la guerra… la guerra siempre te cambia.

El videojuego es un medio tradicionalmente ligado a la violencia y a los conflictos bélicos. No lo señalo como crítica, ni como reproche, ni como verdad absoluta. Simplemente echo la vista atrás y descubro cómo un porcentaje enorme de los videojuegos de mi infancia incluían violencia más o menos explícita o se desarrollaban en el marco de un enfrentamiento militar. Hoy día a nadie se le escapa que la madurez del medio es mayor, y eso no solamente se traduce en una diversificación de ambientaciones, sino también en la manera de afrontarlas. Y aquí es donde entran los polacos 11bit Studios y This War of Mine, un juego que nos muestra los horrores de la guerra desde un punto de vista diferente.

This War of Mine: The Little Ones podría definirse como un juego de gestión de grupo que busca no sé si concienciar, pero por lo menos acercar al jugador a la experiencia de vivir una guerra desde el punto de vista de la sociedad civil. Se aleja intencionadamente de la concepción lúdica y recreativa de la mayoría de juegos bélicos para soltarnos píldoras de realidad en forma de dilemas morales que debemos afrontar si queremos sobrevivir. La culpa, el remordimiento e incluso la autojustifación ante este tipo de acciones son algunas de las sensaciones que exitosamente transmite el juego a poco que nos introduzcamos en su mundo. Un mundo en el que una cruenta guerra civil mantiene a la ciudad de Pogoren sitiada y a sus habitantes víctimas de la hambruna y la escasez.

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La mecánica del juego se divide en dos bloques: la gestión del refugio (de día) y las incursiones para conseguir recursos (por la noche). El refugio es donde comenzamos el juego, con tres personajes a los que debemos proporcionar los medios para sobrevivir y que no sucumban al hambre, el cansancio, los asaltos, la tristeza o el frío. Para ello debemos alimentarlos, organizar sus descansos, fortificar la base, proporcionar distracciones o instalar calefactores. Con un sistema de bancos de trabajo y crafteo de objetos podemos ir construyendo todo lo necesario para la supervivencia, desde camas a armas pasando por colectores pluviales o trampas para ratas.

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Cuando llega la noche llega el momento de conseguir víveres y recursos que nos permitan construir todas estas cosas. Para ello mandaremos a uno de nuestros refugiados a algún punto de la ciudad. Estos se nos muestran en el mapa junto a la información de qué tipo de suministros podremos encontrarnos y el grado de peligrosidad de la zona. Mientras tanto debemos organizar la noche para el resto de nuestro grupo, que se quedará en el refugio. Básicamente descansar o hacer guardia, y asegurarnos de dejarles armas para defenderse en caso de un asalto nocturno. En nuestra visita a otras localizaciones encontraremos recursos pero también otras personas como nosotros. Estas podrán ser hostiles, pasivas o estar buscando algún tipo de trueque, pero si invadimos su territorio privado o intentamos robarles lo más seguro es que intenten alojarnos una bala en el cerebro. Por ello disponemos de algunas mecánicas muy básicas de sigilo, pero en general tiene más peso tomar las decisiones correctas que nuestra habilidad para llevarlas a cabo.

Habitualmente intentaremos no meternos en líos y respetar la vida y la propiedad de los demás. Si no lo hacemos de hecho se verá afectada nuestra moral, llegando a ver cómo los personajes llegan a deprimirse e incluso a suicidarse. Cada decisión que tomemos tiene una repercusión, ya sea en nuestros personajes (que dudarán de su propia integridad), en los personajes que habitan la ciudad… o en nosotros mismos como jugadores y personas. Sorprendentemente el juego consigue que empatices con estos estados de ánimo, llegando a estar verdaderamente amargado pensando que nada de esto vale la pena o a pasar jornadas de inusitado optimismo tras conseguir llenar la nevera.

refugio this war of mine

Por desgracia las mecánicas del juego parecen quedarse cortas en muchas ocasiones, algo que no sería especialmente grave si no provocase que nos pasemos bastantes momentos esperando a que nuestros refugiados terminen la tarea que le hemos encomendado. Son los momentos más aburridos del título y serán un obstáculo difícil de superar para determinados jugadores.

This War of Mine fue lanzado en Noviembre de 2014 para Steam, y ahora llega a PS4 y Xbox One con la coletilla de “The Little Ones”, de la mano de Koch Media. Ésta hace referencia a la expansión incluida en las versiones para consolas, en las que se añaden niños al desarrollo del juego. Esta novedad nos dará una nueva perspectiva de las desgracias que ocurren a nuestro alrededor y proporciona algunos añadidos como la posibilidad de fabricar juguetes o de enseñar al niño a hacer las distintas tareas propias del refugio. Pese a ello se queda a medias, ya que los niños no se pueden morir con lo que una vez que sabes eso resta un poco de prioridad a su cuidado salvo que hagas un ejercico de abstracción. Entiendo que en un juego tan crudo y en ocasiones cruel como este pueda chirriar este detalle, pero no me extrañaría que esta decisión fuese casi obligada debido a restricciones de las políticas de calificación de contenidos de algunos países.

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Un punto tremendamente positivo es la gran rejugabilidad de la que hace gala. No solamente podremos cambiar nuestros personajes de inicio, sino que tanto nuestro refugio como las localizaciones que podremos visitar cambiarán en cada partida. También los eventos que nos encontremos serán completamente aleatorios, por lo que ninguna partida es igual a la anterior. Incluso el final de la guerra no llegará nunca en el mismo día. Además se incluye un modo personalizado en el que podremos cambiar a nuestro gusto todos estos aspectos del juego.

El control se ha adaptado realmente bien al uso del pad gracias a atajos en forma de menú radial y al uso de la cruceta para resaltar las distintas opciones, aunque podría haberse mejorado la accesibilidad de alguna acción realizada con nuestro inventario. Además la animación de nuestro personaje cuando corremos y giramos es algo lenta, lo que con el pad en la mano nos hace creer que estamos ante un caso de lag. Pero nada que entorpezca nuestra labor en el juego.

Técnicamente el juego cumple dentro del panorama indie, sobre todo con un diseño artístico muy a destacar basado en una escala cromática muy apagada, rozando el blanco y negro, y en un peculiar acabado de las localizaciones imitando dibujos a carboncillo. La música no reclama protagonismo en el juego, pero sirve de excelente marco y ambiente para las sensaciones que transmite jugarlo. No cuenta con voces de ningún tipo, pero al menos sus textos en están en perfecto castellano.

El objetivo del juego es sobrevivir, solamente eso. Cómo lo logremos es cosa nuestra. Y es en esa decisión que el juego deja en nuestras manos donde reside su valor, ya que nuestras acciones nos harán reflexionar sobre la guerra y la condición humana. ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar para proteger nuestra vida?

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