Cinco años han pasado desde aquel mítico “Fus-Ro-Dah” , pero gracias a Skyrim: Special Edition vamos a poder revivir ese grito tan aclamado.

[Nota del autor] Esta review compara los cambios entre la versión original y la remasterizada que hoy tenemos entre manos, así como sus novedades. Para un análisis más completo sobre Skyrim, os recomendamos la lectura de su análisis pinchando aquí]

La reiteración, el esfuerzo e insistir por un producto que, en principio estaba destinado para un público muy concreto tiene a la larga sus frutos. Nos referimos a The Elder Scrolls, una saga que poco a poco ganó adeptos gracias a la grandiosidad y ambición que su compañía desarrolladora, Bethesda Softworks, insuflaba a cada una de las entregas que iban apareciendo en el mercado. Y aunque todos los juegos venideros han aposado por un sistema de controles, misiones y mundo abierto muy parecidos entre sí, no fue hasta Oblivion, y en mayor medida, Skyrim, cuando la saga se hizo mundialmente conocida, ya fuéramos amantes del RPG como iniciados en estos lares. Sus paisajes, vistas, y en general, revolución gráfica que supuso en su momento cautivó a millones de jugadores que recorrimos gustosamente cada rincón del mapeado, haciéndonos perder horas y horas de nuestra vida desentrañando todos los secretos que ocultaban sus cuevas y mazmorras. Por desgracia, ahora toca hablar de Skyrim: Special Edition, y aunque incluye el juego original más contenido adicional, con un lavado gráfico notable, peca de aspectos que os iremos relatando a continuación.

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Prepárate para adentrarte en las lindezas que oculta Skyrim: Special Edition

Lo primero es, precisamente, su apartado gráfico. No vamos a negar que se ve mucho mejor que en Xbox 360, pero también se nota su procedencia en todo momento. La iluminación volumétrica es magistral, y los elementos lejanos, así como su distancia de dibujado, es significativamente mejor que lo visto en la pasada generación. Pero, cuando nos acercamos a un NPC, o a una piedra, o nos sumergimos en el agua, nos enfrentamos a la cruda realidad de que este juego no está tan bien cuidado como uno debiera esperar ni corre a los frames que todos estamos deseando. Y sí, es un título que requiere mucho trabajo para su remasterización, pero tenemos casos recientes como puede ser GTA V que sí lo han conseguido, y con creces. Encontramos otras mejoras visuales, como unos colores más vivos, con mayor saturación, que dejan atrás ese tono grisáceo que se imponía en el primer Skyrim.

Con un peso aproximado de 22 Gb (y otros 2Gb más de actualización que me saltaron cuando arranqué el juego) el juego se queda corto si lo comparamos con lo que puede ofrecernos su versión de PC, que además es gratuita. Por romper una lanza a su favor, muchas de las mejoras gráficas que encontramos en PC se añadieron a través de modificaciones, y en Skyrim: Special Edition para Xbox One existe un apartado para poder cargar mods, donde se encuentran ya disponibles 117 variaciones para descargar, que incluyen nuevas quest, armas, cambios de skin y hasta parches para solucionar bugs. Veremos si en futuras modificaciones la comunidad se interesa en mejorar la carga gráfica del título que, como he dicho, pese a mejorar respecto al original sigue siendo bastante pobre para los tiempos que corren.

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Idolaf se encuentra a medio camino entre esta generación y la anterior.

La historia seguirá siendo la misma que la vivida hace cinco años, en la que manejamos a prometedor héroe capaz de salvar Skyrim de las garras de los dragones alados que misteriosamente han aparecido, así como erradicar los enfrentamientos y la guerra civil que las dos facciones más importantes, “Los capa de la Tormenta” y “La Legión Imperial”, están disputando. En su camino por convertirse en el próximo Sangre de Dragón, y descubrir todo el poder oculto que ofrecen los gritos que ya todos conocemos, exploraremos una vasta región cumpliendo misiones secundarias de todo tipo, ya sea ayudando a los Jarls de otras ciudades, o participando en diversos gremios que nos otorguen más habilidades. La libertad es nuestra compañera, y tardaremos poco en evadirnos de la misión principal para emprender otras aventuras por nuestra cuenta y riesgo.

Por si la “aventura principal” se os hace corta (más de 100 horas en el mejor de los casos, casi nada) Bethesda ha incluido los tres contenidos descargables que salieron posteriormente al lanzamiento del juego original. Estos DLC´s son Dawnguard, donde conoceremos otra vertiente más vampírica de nuestro héroe, Hearthfire, que nos permitirá crear y decorar nuestro cálido hogar, y finalmente Dragonborn, que nos llevará por las islas y la costa de Morrowind con el afán de cumplir nuevas misiones. Como véis, no nos podemos quejar de contenido ya que entre parches y los DLC´s , os aseguramos que tendréis Skyrim para meses. Nota importantísima, las partidas de Skyrim que guardamos en consolas de pasada generación (Xbox 360 y PS4) no se pueden transferir a Skyrim Special Edition de Xbox One y PS4. Tocará volver a subir niveles y aprender habilidades.

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Los efectos de iluminación son soberbios cuando contemplamos paisajes lejanos.

Los controles de Skyrim: Special Edition siguen siendo los mismo que todos conocemos, y aunque al principio puedan parecer un poco toscos, funcionan bastante bien y con mayor fluidez que su versión de la generación pasada. Los combates, aunque algo simples, se adaptan muy bien al uso del mando con la posibilidad de escoger diferentes armas sobre la marcha según el tipo de enemigo al que nos enfrentemos. El sistema de habilidades se mantiene intacto también, con ese mágico momento de escoger qué habilidad aumentar mirando a las constelaciones en el cielo. Lo mismo podríamos decir de su sistema de misiones: aunque abusen de nuestra buena fe de recadero, no nos importará mucho mientras nos dejen hacerlas a nuestro libre albedrío. En definitiva, mismas mecánicas, mismo juego y misma jugabilidad que lo visto hace cinco años.

La música es otro de esos apartados mágicos de Skyrim: Special Edition que no pasan desapercibidos. Con melodías nórdicas, algunas de ellas recordadas por muchos jugadores, y con la ambientación de la que hace gala el juego, nos sentiremos como auténticos vikingos. Está doblado al castellano, gesto muy de agradecer por parte de la compañía desarrolladora, y para guinda del pastel musical la ponen todos los efectos de sonido que nos transmiten los bosques, estepas, montañas y cuevas que componen el reino.

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Las modificaciones nos dejarán jugar como Geralt de Rivia o el mismísimo Darth Vader.

¿Merece la pena adquirir Skyrim Special Edition?

Si disfrutaste de la entrega original, mi recomendación es que no merece la pena desembolsar otros 60 euros por un título que tiene un lavado gráfico notable…pero insuficiente. Volver a las tierras nevadas y revivir la aventura puede hacerse un poco cuesta arriba si uno contempla que los cambios que han añadido en esta remasterización no son los esperados, y que en PC disfrutan de una versión mucho más optimizada de forma gratuita. Otra cosa es si eres un auténtico fan de la saga y te gustaría revivir de nuevo la elegía del Sangre de Dragón, mejor aún si lo complementas con los tres DLC´s y la opción de aplicar modificaciones. Para el resto de mortales que no lo hayan probado todavía, es muy buena oportunidad de disfrutar de un juego contemporáneo que marcó un antes y un después en la realización de mundos abiertos y libertad de exploración.

Puntuación
Nota final
75 %
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Mario Vadillo Miguel Amante de los videojuegos desde hace 20 años cuando empezó con una NES. Jugador empedernido de todo tipo de juego, ya sean plataformas,aventuras, RPG, J-RPG o shooters. Dispuesto a disfrutar, opinar y pasarlo bien en Comunidad Xbox.

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