La estrategia en tiempo real regresa gracias a Shadow Tactics: Blades of the Shogun

Se tiende a decir en el sector del videojuego que todo está inventado, que hoy en día es muy difícil innovar y que todos los grandes juegos o clásicos no se igualarán. También, nos cansamos de escuchar que la calidad de los juegos del pasado era mejor que la actual, y bueno muchas otras palabrerías que se dicen al no encontrar la emoción del jugador de antes al de ahora. Y en cierta parte, en una muy pequeña, tienen razón, porqué los sentimientos que una vez nos transmitieron unos juegos se quedarán en el recuerdo y cuando los evocamos sentimos nostalgia, y con ello algo que no llenará o reemplazará nada nuevo. En parte, es una de las razones por lo que algunas compañías tienden a remasterizar o relanzar ciertos juegos de culto, ya que juegan con ese sentimiento de anhelo.

Los juegos han evolucionado a lo largo de la historia, e incluso los géneros en los cuales categorizamos los distintos tipos, por ello es normal que no encontremos lo que en su día nos quitaba el sueño. Además, hemos visto como otros géneros han caído en el olvido o casi en una decadencia por la escasez de propuestas. Este quizás sería el caso de uno de los juegos que hoy venimos a analizar, Shadow Tactics: Blades of the Shogun.

Shadow Tactics: Blades of the Shogun estaría enmarcado dentro del género de estrategia en tiempo real, donde en su día una franquicia sentó cátedra y revolucionó esta tipología para dar a conocer este esitlo de juegos bajo los juegos tipo “Commandos”. La saga Commandos fue, es y será una de las más grandes dentro de  su sector, y todos aquellos afortunados que disfrutaron de sus entregas, tienen un recuerdo grabado en sus memorias que no se borrará por nada del mundo. Pyro Studios, un estudio español con mucha calidad y pasión, se encargó de su desarrollo, y con él llegaron a obtener un reconocimiento bastante relevante. Lamentablemente después de doce años de trabajo tuvieron que cerrar sus puertas. Y desde que esto sucediera no habíamos tenido ninguna propuesta similar o parecida a la altura de la saga citada, por lo que aquellos que un día gozaron con este género, han estado un tanto desamparados hasta la reciente llegada de Shadow Tactics.

Sería muy atrevido decir que Shadow Tactics es el “Commandos” de nueva generación con ninjas, samuráis y demás índole, pero lo cierto es que se siente como tal. En este sentido, el título desarrollado por Mimimi Porductions hereda todas las mecánicas y estilo de su antecesor espiritual para adaptarlo a su propio proyecto. Y lo cierto es que no podría haber salido mejor. El título supuso una muy grata sorpresa a finales del pasado año cuando se lanzó para PC, y lo vuelve a ser ahora con su adaptación a consolas.

Mimimi Productions firma su mejor trabajo hasta la fecha con este Shadow Tactics: Blades of the Shogun, obteniendo así uno de los títulos más sorprendentes de los últimos meses en cuanto a diseño se refiere. Con esto se demuestra, una vez más, que cualquier estudio con pasión y amor por lo que se está creando es capaz de lograr unas cotas de producción sobresalientes, aunque eso sí, en este caso detrás de todo está Daedalic Entertainment como colaboradora.

Con este título nos trasladamos al Japón Feudal en 1615, donde encarnaremos a una serie de personajes especiales con un fin común, el de intentar descubrir un complot contra el Shogun (el regente del archipiélago), además de protegerlo contra las incesantes amenazas que se ciernen sobre él. En esta propuesta, al contrario que en Commandos, nos encontramos con un título con una orientación más vertical y abierta, es decir, nos  incita más a la exploración y nos deja más libertad de acción de la  que pudimos ver en la saga bélica de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, es cierto que en la tercera entrega de Commandos ya pudimos ver algún atisbo de esto mismo que comentamos ahora mismo.

Esta sensación de libertad y verticalidad está muy bien trabajada. Estas opciones las consiguen gracias al diseño, planteamiento y origen de los personajes, ya que al tener una faceta ninja nos será posible movernos por los tejados y demás lugares con altura. No obstante, en cuanto a la libertad se refiere, sentimos que es un tanto difusa al depender totalmente del jugador. Es cierto que el jugador tiene a su alcance la posibilidad de enfrentar o realizar las distintas misiones que se le ofrecen como él quiera, pero en ese sentido no es obligatorio explorar la totalidad de los escenarios para completar la misión con éxito, más bien se queda en segundo plano y únicamente será esencial si queremos obtener todos los objetivos secundarios de las misiones.

Por otra parte, los personajes son uno de los elementos fundamentales del juego sobre el cual parten algunas de las mecánicas jugables. En total, llegaremos a controlar hasta cinco personajes en situaciones muy distintas, así como dispares. Entre ellos encontramos a Mugen, un avezado samurái ataviado con una pesada y dura armadura, además de una portentosa catana. También está Takuma o Yuki, el primero es un viejo muy experimentado y ducho con el francotirador que será capaz de acabar con los guardias a una distancia bastante considerable, y la segunda es una ladrona aprendiz de ninja que se le da muy bien distraer a los soldados, así como colocar trampas para que los guardias caigan en ellas. Por último, tenemos a Hayato y Aiko. Hayato es un ninja a sueldo  y nuestro principal protagonista de la aventura, así como el más versátil de todos. Y Aiko es una escurridiza y sigilosa espía capaz de distraer y engañar a casi todas las unidades enemigas.

Como podéis ver son cinco personajes con habilidades y destrezas bastante diferentes entre ellas, pero que en conjunto se complementan a la perfección. Todos y cada uno de los cinco héroes serán necesarios para terminar esta aventura con éxito, así que utilizarlos en su debido momento y para su fin predefinido será esencial para lograr tal fin. El balance de los cinco personajes está muy bien medido, por lo que ninguno se siente más poderoso o superior que el resto. Por lo tanto, la colaboración entre ellos en las misiones será crucial, y no solo eso, ya que planear las jugadas y los movimientos de cada uno de ellos es desafiante a la par que satisfactorio cuando sale a las mil maravillas. Sin embargo, dar un paso en falso o realizar un movimiento mal medido, puede suponer un desenlace catastrófico y perder alguno de nuestros héroes, desencadenando así en el reinicio de la partida desde la última partida guardada.

Como hemos dicho la colaboración entre todos los distintos personajes controlables es vital, y por ello tendemos a nuestra disposición una herramienta muy útil, el modo sombra. Este modo no es otra cosa que un sistema con el cual podemos idear nuestras tácticas. Gracias a esta herramienta podremos almacenar los distintos movimientos que queramos con cada personaje para posteriormente ejecutarlos todos a la vez con un único botón. De esta forma, tenemos el control de todas las acciones en un solo evento, aunque como se ha indicado anteriormente un solo error y todo se acaba; las alarmas suenan y los guardias vendrán a por nosotros.

Hasta ahora hemos hablado de los guardias como objetivos o enemigos, pero no de su comportamiento. Los enemigos son listos, aunque tienen un límite de acción un tanto corto a nuestro parecer, y eso que en los tiempos que estamos hay mejor tecnología. Nos explicamos poniendo como ejemplo una situación en concreto. Por una parte, es cierto que a veces notan la desaparición de algún compañero, pero por otra es curioso ver como dos guardias están hablando entre sí tan tranquilos hasta que uno de ellos se va hacer la ronda, pero cuando este vuelve a su posición no detecta que la persona con la que anteriormente ha mantenido un diálogo no está, ya que nosotros en su ausencia le hemos liquidado. Este aspecto, que en otros juegos si hemos podido ver, habría sido la perfección exacta para este apartado jugable. No obstante, los demás comportamientos son muy decentes a pesar de continuar con el sistema de campo de visión en forma de cono, el cual era un clásico de la saga Commandos. Por otro lado, son capaces de notar alteraciones en el terreno, como pisadas en la nieve, o incluso percibir algún que otro ruido que hagamos de más. También, son testarudos y perseverantes, puesto que cuando hacemos saltar la alarma remueven cielo y tierra para encontrarnos, llegando hasta rebuscar en los arbustos o escondrijos de los alrededores, cosa que nos ha sorprendido muy gratamente.

La inteligencia artificial es muy correcta quitando ese pequeño fleco que hemos comentado, sin embargo, echamos en falta una mayor variedad en los tipos o clases de enemigos. La diversidad de contrincantes es muy escasa, cosa que puede hacer que el enfrentamiento se acabe haciendo un tanto repetitivo a pesar de que no encontraremos dos situaciones iguales.

Esa falta de variedad, la han suplido con un diseño de escenarios magistral, el cual funciona como un mecanismo de relojería. Este diseño exprime todas las posibilidades del entorno, así como la propia potencialidad de cada personaje, haciendo que en todo caso tengamos una experiencia acorde a las decisiones o acciones tácticas que el jugador tome. De esta forma, a lo largo de las 13 misiones de la campaña, no encontraremos ni un emplazamiento o lugar que se asemeje, ya que todos los escenarios han sido creados a conciencia y muy bien diseñados. Todos ellos tienen un camino principal obvio, pero si nos paramos a estudiar los distintos elementos del escenario, descubriremos algún sendero secreto o incluso algún elemento con el que interactuar para poder eliminar así a varios enemigos de un solo plumazo con un objeto del entorno.

La duración de este Shadow Tactics: Blades of the Shogun es muy correcta. Como ya hemos indicado en el párrafo anterior, la campaña del juego está compuesta por 13 misiones, la cual requerirá de unas 20 o 25 horas para poder ser completada. Por otra parte, los distintos niveles cuentan con una gran cantidad de objetivos secundarios que alargan considerablemente la duración del título, puesto que estos no son nada fáciles de obtener. Y ya que estamos tratando el tema de la dificultad, comentar que el juego en sí es un reto asequible para aquél jugador o jugadora afín a este género, pero que requiere de paciencia y pericia para poder ser completado.

En cuanto al apartado gráfico se refiere, estamos ante un título que utiliza el motor Unity para plasmar todo lo que vemos en pantalla, y lo cierto es que cumple muy gratamente con su función. Está claro que no es ningún portento o referente tecnológico, pero su aspecto visual es cuanto menos atractivo. Y esto es debido a una gran dirección de diseño artístico con la cual logran recrear todos y cada uno de los escenarios de una forma sobresaliente, así como los mismos personajes. Todo el acabado está a un gran nivel; desde las animaciones hasta los detalles de los escenarios, que no son pocos. Además, tenemos que comentar que aparte de ser atractivo a la vista, se juega a las mil maravillas. Mimimi Productions ha hecho un trabajo de adaptación del sistema de control al mando de consola muy bueno, permitiendo al jugador tener el control de la acción en todo momento. Sin embargo, la cámara no funciona tan bien como cabría esperar, enturbiando en alguna que otra situación la fluidez de la acción.

Por último, comentar algunos aspectos del apartado sonoro, el cual sería quizás el que menos destaque de la formula. El título cuanta con unas interpretaciones musicales bastante correctas y adecuadas con la época en la que se ambienta, e incluso se utilizan los instrumentos y las melodías comunes de ella, pero carecen de cierta variedad o profundidad en ciertos momentos. No obstante, este apartado acompaña en todo momento a lo acontecido en pantalla y de una forma correcta. Por otra parte, el doblaje de las voces lo encontramos en dos opciones disponibles: inglés y japonés. La elección entre un idioma u otro será según tus preferencias y gustos, ya que Shadow Tactics: Blades of the Shogun está localizado, y de una forma muy sobresaliente, a nuestro idioma (el castellano).

Puntuación
Gráficos
80 %
Jugabilidad
85 %
Sonido
75 %
Duración
90 %
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