Las Momonga son unas ardillitas muy afables, pero en Momonga Pinball Adventures descubriréis la que pueden liar si son atacadas por búhos.

Aunque actualmente existen juegos basados en las típicas y emblemáticas mesas de Pinball (el caso más reciente es el recomendadísimo Pinball FX2), hay una vertiente poco explotada que no se ha vuelto a repetir desde los tiempos de las consolas “de cartucho”. Los más veteranos seguro que recordáis Mario Pinball Land para Game Boy Advance o Sonic Spinball para Megadrive, juegos donde el mismo pinball dejaba de ser el elemento principal para convertirse en una herramienta con la que cumplir objetivos, ya sea recolectar estrellas o esmeraldas del caos, respectivamente Sinceramente, el juego que analizamos hoy en estas líneas, Momona Pinball Adventures pensaba que iba a discurrir por esos derroteros, pero en vez de recoger el testigo de los juegos citados, simplifica su contenido de tal forma que puede dejar hasta mal sabor de boca si se desconoce su propuesta. Pero todo tiene una explicación, y es que el juego que analizamos en estas líneas tiene un gran lastre encima, y es que se trata de un port de dispositivos móviles del año 2013.

El colorido nunca faltará en Momonga Pinball Adventures.

Momonga Pinball Adventures tiene una historia principal, bastante escueta y simple, pero resultona para tratarse de un juego de estas características. Manejaremos a Momo, una simpática ardillita voladora que luchará contra los malvados búhos que se han apoderado de su aldea natal. Su poder es débil, así que deberá entrenarse con un maestro Panda y contar con otros amigos para poner fin al asedio de estos búhos. Una historia con una duración ínfima, de unos 45 minutos, que deja entrever al tipo de público al que va destinado este producto: los más peques de la casa.

En momentos muy concretos de la aventura manejaremos a otros personajes, como a este amigable topo.

Cada fase, o mesa de Mononga Pinball Adventures está dividida en varias zonas que iremos desbloqueando a medida que vayamos destruyendo las dianas o activando los interruptores oportunos. Sin posibilidad de tomar caminos alternativos, al menos existirán pasillos ocultos repletos de monedas que engrosen nuestra puntuación final. Si lo comparamos con otras mesas de Pinball, lo cierto es que podrían haber incluido mayor variedad de rutas, rampas o elementos típicos de éste género, así como diversidad de fases o mecánicas jugables. No será todo utilizar los flippers, ya que existirán momentos donde nuestra ardilla dejará de tornarse bola para desplegar su capacidad voladora y realizar viajes en el aire, u otras zonas donde tendremos que combinar fuerzas con un topo para salir vivitos y coleando de unas mazmorras. Junto con estos nueve niveles de la campaña principal, también contaremos con tres fases de bonus, que se alejan de la estética de pinball para ofrecernos algo diferente, como un “endless run” con el oso panda volando, una máquina que puntuará la posición final de la bola, o un modo arena donde deberemos sobrevivir el máximo de rondas posibles.

Las fases de bonus darán un soplo de aire fresco a las mecánicas del juego.

Por suerte, existen retos para quienes busquen algo más de dificultad, algunos realmente complicados. Cada uno de los 9 niveles principales incluidos en Momonga Pinball Adventures contienen 5 desafíos que se irán desbloqueando a medida que los vayamos completando. Estos desafíos son variados: desde recolectar todos las monedas en una zona del mapa, completar la fase en un número limitado de movimientos, no romper objetos del escenario, etc. Nos hubiera gustado más la idea de descubrir mini-juegos dentro de cada nivel, o zonas secretas sólo accesibles de una forma concreta, pero al menos tenemos esa posibilidad que aporta mucha rejugabilidad y alarga considerablemente la duración del juego. Por faltar, falta hasta la típica propuesta de mejorar nuestro marcador en una mesa apropiada para dicho fin, pero según está construido el juego, resultaría inviable (aunque necesario).

Momo verá las estrellas si pierde los tres corazones de vida con los que comienza cada fase.

Gráficamente no esperéis nada espectacular (Ya hemos dicho que su procedencia es de dispositivos móviles del 2013…). Contaremos con gráficos sencillotes, con personajes, escenarios y elementos en pantalla con un nivel de detalle básico (aunque repetimos, suficiente si queremos enfocar el título hacia un público infantil). Al menos las físicas sí que se comportan de manera notable, y la bola no hará raros que nos arruinen la partida. Tampoco esperéis un comportamiento fiel a una mesa auténtica, ya que la velocidad de la bola más lenta que en otros juegos, pero cumple su cometido de manera satisfactoria.

El sonido se nota que no es de los apartados más cuidados en el juego. Son pocas, poquísimas las melodías de las que hará gala el juego, y llegan a aborrecerse por su repetición en todo el juego (y eso que la duración es cortita). Los personajes hablan en un idioma inventado, aunque tanto diálogo en mitad de la partida, con su correspondiente pausa, puede romper el ritmo de la partida. No es un apartado que saque músculo, y se nota que no era una de sus mayores pretensiones.

 

Puntuación
Gráficos
60 %
Sonido
50 %
Jugabilidad
70 %
Duración/Diversión
55 %
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