Si te gustan los juegos musicales, pero ya estas cansado de jugar a lo mismo, KickBeat te propone algo diferente.

KickBeat foro

Aunque la mayoría de los aficionados conocemos el generalizado mundo de los videojuegos musicales, ya sean de baile o utilizando una falsa guitarra (y derivados), de vez en cuando despunta algún título que ofrece una perspectiva nueva al género en cuestión. Esta vez, se trata de KickBeat: Especial Edition, arcade que podremos encontrar en nuestra Xbox One y desarrollado por el estudio independiente Zen Studios. Pese a que este juego ya hizo su primera aparición en PS3 y PS Vita en el año 2013, ahora es el turno de realizar combos musicales en nuestra consola de Microsoft.

Las mecánicas jugables es la base principal en la que se sostiene éste título arcade, y será por tanto lo primero que desgranaremos en nuestro análisis. Como buen juego musical, deberemos pulsar un botón en un momento adecuado, siempre acorde con la música que está sonando de fondo. En esta ocasión, las pistas musicales que suenan se darán cita en distintas arenas, e irán sonando al compás de las patadas y puñetazos que propinemos a nuestros rivales. Para jugar a Kickbeat solamente hace falta dominar los cuatro botones principales del mando. Por muy fácil que parezca, os aseguramos que los reflejos, habilidad y sincronización que se necesitan para dominarlos suponen permanecer delante del televisor unas cuantas horas hasta alcanzar un buen nivel.

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La complejidad del título viene dada por muchos factores. La primera de ellas, los diferentes tipos de enemigos que irán asaltando el ring. Tendremos los enemigos amarillos, los más comunes y fáciles de controlar, los enemigos azules, que irán con un “tempo” más rápido, y los enemigos rojos, que vendrán de dos en dos, lo que supondrá que pulsemos dos botones a la vez. Además, aparte de pulsar los botones, algunos enemigos nos obligarán a mantener presionado el botón hasta que aparezca el siguiente contrincante. Como suele pasar en este tipo de juegos, suelen ser fáciles de jugar, pero muy difíciles de dominar. Para ello, y a modo de tutorial, tendremos tres tipos de entrenamiento que aconsejamos hacer para aprender todas las técnicas que existen en Kickbeat.

Tampoco podía ser de otra manera el sistema de puntuación. Bebiendo de los clásicos del género, tendremos un multiplicador que irá creciendo a medida que vayamos realizando bien las pulsaciones. Si hacemos cadenas de multiplicadores más largas, mayores puntuaciones obtendremos, con el propósito de conseguir las 5 estrellas a las que se pueden llegar como máximo en cada nivel. Para mejorar esta puntuación obtenida con los combos, ciertos enemigos podrán darnos más puntos, multiplicadores, o una serie de objetos como un escudo o bomba para darnos invencibilidad durante un tiempo limitado. En el suelo, rodeando a nuestro protagonista, tendremos dibujado el símbolo del Ying y el Yang. Una mitad del símbolo nos marcará la vida que le queda a nuestro luchador, mientras que la otra mitad nos informará de la energía que tenemos disponible, con la cual obtendremos una mejor bonificación al ser activada.

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Todo este conjunto de ideas sobre el papel puede sonar interesante, pero en la práctica podemos encontrar cierto desencanto. Por un lado, pese a seguir el ritmo de la música con bastante fidelidad, nunca llegamos a encontrar originalidad en las canciones, como puede pasar en Guitar Hero o Rock Band, donde cada tema tenía que tocarse de una manera diferente. En Kickbeat casi todas las canciones “se tocan” de la misma manera, lo que resta bastantes enteros, llegando incluso a ser monótono el algunas pistas.

Otro aspecto negativo es la multitud de enemigos que hay en pantalla. Rodeando la arena de batalla habrá un buen grupo de villanos esperando a entrar en el ring, y rodeando a nuestro protagonista encontraremos los adversarios a los que deberemos golpear. Esto se traduce en una aglomeración de gente en movimiento, desplazándose de izquierda a derecha y confundiéndose con los rivales que están en un segundo plano que hará que más de una vez nos despistemos. Por si eso no fuera suficiente, la cámara en ocasiones meterá o quitará zoom de la zona de juego, creando mayor confusión en nuestra contra. En un juego musical, donde debemos estar atentos y concentrados en todo lo que pasa en pantalla, estos aspectos deberían estar mucho más cuidados.

El listado de canciones que podemos encontrar en Kickbeat es el siguiente:

  • Pendulum – Self vs. Self, Propane Nightmares (Celldweller Remix)
  • Celldweller – Switchback, I Can’t Wait
  • Marilyn Manson – The Beautiful People
  • Shen Yi – War Dance
  • POD – Boom
  • Papa Roach – Last Resort
  • Blue Stahli – Takedown, Scrape, Ultranumb
  • Southpaw Swagger – It’s Showtime
  • Pre-Fight Hype – It’s Goin Down
  • Voicians – Fighters, The Construct
  • Rob Zombie – Scum of the Earth
  • Styles Beyond – Nine Thou
  • Pre-Fight Hype & Southpaw Swagger – Tug-O-War
  • enV – Destination, RPM, Vee, Shakestopper, OCP, Bloom

En total 14 pistas musicales, de diferente estilo pasando por el rock americano alternativo, death metal, llegando incluso a la música electrónica.

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La historia de Kickbeat nos pondrá en la piel de Lee, un aprendiz de artes marciales, en una misión de recuperar la música que ha sido robada por el malo de turno. Sin más pretensión que ser un mero nexo de unión entre combate y combate, cumple con su prometido, incluso deberemos dar una segunda vuelta con una segunda aprendiz, Mei, para conocer el final verdadero. En su camino por conseguir la meta de nuestros dos guerreros, viajaremos a distintas partes del mundo con un denominador común: realizar batallas musicales y enfrentarnos al jefe de cada zona. Estos jefes, contienen cierta pizca de originalidad ya que se salen de los cánones establecidos en el juego: habrá que derribar un helicóptero con sus propios misiles, o usar nuestro poder especial para acabar con la vida de un general, por poner dos ejemplos. Los diferentes escenarios que pisaremos cambiarán de estética, pero funcionarán de la misma manera: no importa si luchamos en un monasterio o en un helipuerto, nuestra meta será siempre la misma. Entre zona y zona, tendremos unas imágenes animadas que nos irán desvelando un poco más la trama de este modo historia.

Aparte de los mencionados modo entrenamiento y modo historia, podremos desbloquear el modo libre, donde podremos escoger la canción que queramos, y el modo resistencia, en el cual deberemos aguantar canción tras canción el arremeter de nuestros rivales hasta que seamos derrotados. No son modos de juego innovadores, pero sí interesantes para quien quiera alargar (la ya de por sí) longeva vida del título. En todos estos modos tendremos cuatro posibles dificultades a elegir, que abarcan desde una dificultad normal, pasando por difícil, experto y maestro.

Pese a que los gráficos nunca son un elemento destacable en este tipo de juegos, tenemos que decir a su favor que tanto los personajes como los escenarios están pintados a mano, consiguiendo un acabado bastante personal. Los rivales cambiarán de skin dependiendo en la zona donde luchemos, además de poder ver a nuestros luchadores cambiando de posturas de ataque según los golpes que vayan realizando. No son los mejores gráficos que vamos a presenciar en nuestra Xbox One, pero cumplen su prometido y se comportan siempre de una manera estable.

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Conclusión

Se agradece que compañías como Zen Studios no se queden estancadas en lo mismo, y saquen pequeños juegos con ideas frescas e innovadoras. No es el mejor juego musical de pulsaciones que vamos a encontrar, pero es de los pocos disponibles en Xbox One y cuando se captan las ideas sí que empieza a divertir. Cuando nos pasemos la historia en modo normal, querremos ver como será la siguiente dificultad, y así sucesivamente hasta alcanzar la perfección en todas sus canciones.

Las pistas musicales, sin llegar a ser muy conocidas, contienen suficiente variedad como para que las diferenciemos y no nos parezcan todas iguales. No podemos decir lo mismo de su mecánica jugable, siempre consistiendo en pulsar el botón en el momento justo, llegando a ser incluso monótono cuando le dediquemos unas horas a Kickbeat. Si se le perdonan estos defectos, y se tiene en cuenta que es un concepto nuevo para un estudio pequeño, puede ser el comienzo de una serie de juegos musicales que prescindan de periféricos y que enganchen de la misma manera.

Gráficos: 7.5

Jugabilidad: 8.0

Sonido: 8.5

Duración: 7.5

Nota Final: 8.0

¿Estas preparado para dar guantazos musicales?

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