Apareció hace un año en Steam, y ahora los jugadores de Xbox podemos disfrutar de este peculiar arcade donde plataformas y basura van cogidos de la mano.

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El género arcade está de enhorabuena este mes, y no hace falta más que darse una vuelta por el marketplace tanto de Xbox 360 como de Xbox One para poder saborear pequeñas joyas de arte enfrascadas en pequeños tarros como si fueran los mejores perfumes. Estas obras cumplen con un objetivo principal: derrochar originalidad y mecánicas que no se pueden conseguir con juegos de alto presupuesto. Pero… ¿vale solo la frescura o hace falta algo más?

Para empezar, podríamos colocar perfectamente a Dustforce en el género de las plataformas. Nuestro objetivo en cada pantalla, aparte de llegar hasta el final, consistirá en ir limpiando toda la basura que hallemos a nuestro paso. Si amigos, basura. En nuestro control tendremos a cuatro barrenderos que actuarán de forma idéntica independientemente de cuál elijas, con la única diferencia de su “arma” de limpieza y ligeros cambios en sus habilidades de salto. Los protagonistas principales, dos barrenderos de sexos opuestos, blandirán una escoba. Un tercer personaje estará equipado con un soplador de hojas mientras que la ultima barrendera tendrá en su poder dos mopas con la que “desempolvar” a los enemigos.

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Dustforce goza de un diseño artístico peculiar. Sin llegar a ser un juego pixelado como lo podrían ser Super Time Force o Fez, si que logra retrotraernos a los gráficos con texturas planas, simples, pero que encajan muy bien con el tipo de juego que es. A nuestra disposición tendremos cuatro mundos principales, separados claramente entre sí. Por un lado, tendremos el bosque donde tendremos que limpiar la hojarasca. En la biblioteca, nuestro deber será limpiar el polvo entre las estanterías, mientras que en la ciudad nos rebosará la basura orgánica. El ultimo nivelado, el laboratorio, nos obligará a deshacernos de productos radioactivos depositado por suelo y paredes. Pese a haber un claro componente diferenciador entre cada mundo, pronto nos daremos cuenta de que todos contienen elementos parecidos entre sí. Con el transcurso de las partidas nos percataremos de que da lo mismo estar en la ciudad que entre los árboles del bosque: en todos tendremos que hacer la misma función, sin cambios en la jugabilidad ni apenas incentivo para seguir pasando los niveles. Obviando las primeras pantallas de cada mundo, a las que podremos pasar y jugarlas libremente, el resto de fases necesitarán una llave para desbloquearlas. Dependiendo del color del cerrojo a desbloquear, así será el tipo de nivel al que nos enfrentaremos: la llave gris desbloquea el candado gris, que son los niveles normales; la llave dorada desbloqueará los candados del mismo color, unos niveles dignos de suicidio y desesperación. Aparte de los grandes cuatro mundos predefinidos (que albergan alrededor de 10 niveles cada uno aproximadamente), también podremos disfrutar de niveles extra hechos por los usuarios, que seguro que hará las delicias de los amantes de Dustforce.

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No todo reside en saltar de plataforma en plataforma de una forma básica mientras vamos eliminando enemigos. El juego pone a prueba nuestra habilidad (y paciencia) para realizar dobles saltos, carreras por las paredes e incluso por los techos, haciendo el desarrollo un pelín más complejo de lo normal. Deberemos pensar detenidamente donde nos compensará hacer un “wall-jump” o donde nos convendrá mantenernos en el aire mientras golpeamos enemigos. Aunque las primeras pantallas del juego parezcan fáciles, el juego no lo es para nada. Si aun así somos duchos en el tema de las plataformas, y pasarnos el nivel no supone un gran reto, hay que contar en el análisis que Dustforce premia dos habilidades en cada fase: por un lado, el acabado (el porcentaje de suciedad que hemos limpiado en el nivel) y por otro lado, la sutileza (los combos que hemos generado).

Dustforce también cuenta con un modo multijugador de 4 vs. 4, aunque lamentablemente se queda un poco como anécdota, ya que todo el peso del título recae en su modo para un jugador. Aparte de los cuatro protagonistas principales, en este modo en línea podemos también seleccionar a los 4 “alter-ego”, a los malos de la película. Consta de dos modos de juego: Rey de la colina y supervivencia, donde tendremos que limpiar la suciedad depositada por nuestros oponentes, o bien ensuciar todo lo posible para salir victoriosos de la refriega.

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Hasta aquí, nada desentona más de lo normal. Juego en principio original, fresco, con mecánicas amenas, desafiante…pero en todo este engranaje hay una pequeña pieza que chirría  y hace que Dustforce no encaje como debería. Los controles del juego dejan bastante que desear, y más de alguna vez tendrás más miedo de saber si tu mando reaccionará a tus acciones que a los propios peligros que el juego te plantea. Hay veces que, al intentar rebotar de pared en pared, el personajes reaccionará de forma distinta a la que uno desea; incluso los dobles saltos no entran siempre que uno quiere. A todo esto, hay que sumar un control del personaje lento, tosco y que para nada consigue dar sensación de personaje habilidoso o fluido. Y si un plataformas falla en las plataformas, no queda mucho más que decir…simplemente que habrá pantallas en las que no querrás ni siquiera volver a rejugarlas para conseguir mejor puntuación: solamente completarlas será todo un reto. La única cosa que no podremos saber es si este fallo en los controles viene de parte de Hitbox Team, su desarrolladora, o de Qloc, encargados de hacer el port a consolas.

El apartado sonoro va acorde con los gráficos de los que presume el juego. Melodías simples, sin muchas pistas y que simplemente acompañan a la acción sin ningún otro aliciente. Lo mismo podemos decir de los efectos de sonido, bastante escasos y sencillos, en un equilibrio perfecto entre lo simplista y lo propiamente artístico. Todo creando un aura que hace de acompañante perfecto, aunque puede llegar a molestar si nos encasillamos en una fase y no dejamos de oír la misma canción.

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Conclusión

Hitbox Team, con la ayuda de Capcom, ha intentado realizar una conversión del juego desarrollado hace más de un año para PC, gesto el cual es de agradecer ya que los usuarios de consolas de sobremesa también merecemos disfrutar de este tipo de juegos. La mayor lastra del título es la implementación de sus controles, los cuales no responden como es debido, lo que afecta directamente a su jugabilidad y al título en sí.

Juego bonito, largo y rejugable para sacar todos sus secretos, con diferentes personajes y con mundos claramente diferenciados en texturas (que no en mecánicas). Las comparaciones son odiosas, pero si comparamos juegos de plataformas que han aparecido recientemente, nos hemos encontrado arcades mejores. Tampoco puedo terminar el análisis de una forma tan amarga, por lo que apoyo completamente este punto de arranque de Hitbox Team, estudio emprendedor que solo consta de cuatro personas entre sus filas, y que seguramente nos deleitará en un futuro no muy lejano con otra obra, cuanto menos, original. Juego ideal para “hardcores” del plataformeo y jugones pacientes.

Gráficos: 7.5

Jugabilidad: 6.0

Sonido: 7.0

Duración: 8.0

Nota Final: 6.5

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