“Te encuentras solo ante una invasión extraterrestre, superado ampliamente en número y con un armamento limitado, sobreviviendo ante cientos de oleadas enemigas. Bienvenido a Crimsonland”.

De la mano de 10tons Ltd llega a Xbox ONE el clásico “mata-mata” de 2003 “remasterizado” y adaptado a las consolas de nueva generación, pero ¿Le habrá sentado bien el cambio? ¿Podría haberse hecho mejor?

Siéntate y lee nuestro análisis.

“Los años no pasan en vano, y Crimsonland lo sabe”

“Obsoleto” es lo primero que se nos ocurre al poner Crimsonland en nuestras consolas, y es que si bien es cierto que es una remasterización de un juego de 2003, ya entonces (por no decir ahora) había títulos parecidos con mejores gráficos, por lo que haberle dado algo más que un “lavado de cara” habría sido la opción acertada.

Nuestro personaje es ridículamente pequeño, y los enemigos genéricos también lo son, por lo que si no tienes una televisión lo suficientemente grande, te las verás negras para pasar las 70 pantallas de las que consta el juego. Un apartado gráfico poco digno aún para la época de 16 bits. No obstante, y si ya jugaste a la versión nativa de PC, sabrás que esa no es la pretensión de Crimsonland.

Una perspectiva aérea nos meterá en el papel del héroe, en unos escenarios absolutamente repetitivos y vacíos de todo contenido, con la sola presencia de los enemigos, sus zonas de “respawn” y las manchas de sangre que dejan en el suelo al ser masacrados por nuestro arsenal, será lo que veamos en pantalla, con la salvedad de que, a veces, el suelo cambia ligeramente de tonalidad para (suponemos) que no nos alienemos pensando que no hemos avanzado nada durante nuestra aventura.

Aun así, el juego se mueve con una gran fluidez y eso es de agradecer, ya que los enemigos no nos darán cuartel en absoluto, y necesitaremos ser rápidos y ágiles con el mando para conseguir terminarnos el juego.

Crimsonland1“Aunque con carencias, una gran jugabilidad”

Como hemos mencionado anteriormente, el juego se mueve con una estupenda fluidez, pero se ve empañada por lo rematadamente lento y torpe que resulta nuestro héroe.

La mayoría de enemigos a los que nos enfrentaremos no son un ejemplo de velocidad, pero cuando nos vemos las caras con (por ejemplo) las arañas alienígenas, las cuales son más veloces que todo lo visto anteriormente, lo vamos a pasar muy mal por culpa de la lentitud de nuestro personaje. Es tan lento que acabarás rezando para que, en lugar de darte un potenciador que aniquile todo lo que haya en pantalla, te den uno que haga que el personaje corra un poco más.

Si jugasteis al Crimsonland original, quedaríais pasmados con lo bien que se manejaba en conjunción con teclado y ratón, usando el primero para movernos y el segundo para apuntar con precisión letal. En la adaptación a consolas, a falta de dichos periféricos se ha optado por reconvertirlo en un “Twin Stick”, lo que convierte ese maravilloso control de antaño en una terrible pesadilla, ya que para apuntar deberemos hacerlo con un pequeño círculo que acompaña en movimiento a nuestro personaje, y que hará las veces de punto de mira, lo que puede llegar a desesperar hasta que llegas a acostumbrarte al nuevo control.

Tendremos a nuestra disposición un catálogo de armas bastante amplio, que comprende desde la simple pistola de inicio, hasta armas devastadoras que borrarán a montones de enemigos de un solo disparo. Pero por desgracia, algunas (muchas) veces estas aparecen en medio de la horda enemiga, lo que hará que tengáis que tirar de toda vuestra pericia para rodear dicha horda y llegar a esa arma y/o potenciador que inclinará la balanza a vuestro favor.

Otro punto positivo son los “Perks” o potenciadores, los cuales son una especie de “subida de nivel” al superar cierto número de fases, y que nos darán ventaja a la hora de superar la enorme curva de dificultad que comprende Crimsonland. Podremos escogerlos en cualquiera de los seis modos de supervivencia y (como opción) en el “modo historia”, que va entre comillas porque en realidad no tiene historia alguna, solo nos limitaremos a pasar pantalla tras pantalla sin ni siquiera una línea de diálogo, lo que hace el juego algo repetitivo y muy poco rejugable.

Pero para paliar esa falta de rejugabilidad del modo campaña, tenemos el cooperativo local de hasta 4 jugadores simultáneos, lo que convierte el escenario en una auténtica carnicería y comprende (con diferencia) el aspecto más divertido de Crimsonland, alargando su vida en gran medida, aunque seguimos sin entender cómo pudieron dejar fuera el modo online para un título así. El mencionado cooperativo local está disponible en todos los modos de juego.

Por otro lado, comentar que el juego viene con subtítulos en inglés, pero no sufráis ya que lo único que veréis escrito es el nombre de las armas y poco más, por lo que no afecta en absoluto a la experiencia de juego.

Crimsonland2“Disparos, explosiones y otros sonidos de muerte”

Los sonidos de amartillar las armas, los disparos, las explosiones y demás están muy bien conseguidos, pero saliendo de ese campo poco más podemos decir a su favor, ya que el juego consta de una melodía estridente que se repite misión tras misión y que, lejos de permitirnos mantener la concentración, hará que nos maten en más de una ocasión. Como recomendación personal, si vas a jugarlo pon de fondo algo de metal del bueno, pues te va a sentar mucho mejor que la melodía original, y hará que vayas enchufadísimo mientras juegas.

Crimsonland3“Largas horas de carnicería a nuestra disposición”

Es realmente difícil determinar cómo de largo o en cuantas horas se termina Crimsonland, ya que es un juego cuya duración depende de las veces que tengas que repetir ese nivel que se te resiste, pues su esencia consiste en fallar y reintentar los mismos hasta que consigamos pasarlos, pero lo que si podemos deciros es que el precio del título va acorde con su duración. Si a eso le añadimos el cooperativo local, podéis estar jugando durante meses sin lugar a dudas.

¿Qué opinas, te ha gustado la versión de Crimsonland para consolas? (Opina en nuestro foro).

Puntuación
Gráficos
40 %
Jugabilidad
60 %
Sonido
40 %
Duración
75 %
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