Cars 3: Hacia la Victoria nos propone evocar las aventuras de Rayo McQueen y compañía en nuestras consolas. ¡Ka-chow!

En este vil y cruel mundo existen conceptualizaciones marcadas de las cuales tendemos a desconfiar, o cuanto menos a ser un tanto escépticos. En este sentido y enfocándolo hacia nuestro terreno, los videojuegos, nos encontramos un dicho en cuanto a las adaptaciones de películas a videojuegos, y es que estas no suelen salir bien por norma general. No obstante, y en esto estamos todos de acuerdo, siempre hay excepciones. Y este sería el caso de Cars 3: Hacia la Victoria, título que hoy vamos a analizar.

Con la reciente llegada de Cars 3 a todos los cines, Warner Bros. y Avalanche Studios nos traen la adaptación de dicha película a nuestras consolas, aprovechando de esta forma el filón de su estreno en las grandes pantallas. Sin más dilación, nos adentramos en Radiator Springs para ver que nos ofrece esta nueva entrega de la franquicia de Disney y Pixar.

Avalanche Studios es un estudio con cierta experiencia dentro del sector del videojuego, ya que pueden presumir de haber firmado títulos bastante buenos basados en licencias cinematográficas, como: Toy Story 3, Cars 2: El Videojuego o el último Disney Infinity. Como podéis ver todos estos proyectos parten de licencias de la propia Disney, por lo que no es para nada extraño ver que estas dos compañías se tienen una confianza mutua cuando se trata de trabajar en este estilo de proyectos.

La licencia Cars nació del último proyecto de animación de Pixar Animation Studios antes de ser adquirida por Disney. Esta ha contado con tres entregas, entre las cuales encontramos la que recientemente se estrena. Además, ya se han lanzado numerosas adaptaciones al videojuego, entre las cuales destacaríamos el primer Cars para PlayStation 2 y Xbox, así como Cars 2: El videojuego. Esas dos entregas citadas anteriormente fueron muy bien acogidas entre la comunidad de jugadores, además de muy buenos juegos.

A pesar de lo que pueda parecer, Cars no es la propiedad intelectual de Disney que más les ha facturado. No obstante, esta cuenta con una gran masa de aficionados, en la cual también se encuentran aquellas personas que ya no son tan niños, pero que crecieron con las primeras películas, aunque como suelo decir la fiebre de Disney no se pierde ni con la edad y si te gusta de verdad la animación, no importa la edad ni los prejuicios que puedan verterse en contra.

Cars 3: Hacia la Victoria vuelve a ofrecernos un título de karts muy resultón y con muy buenas ideas, las cuales funcionan como si fueran un mecanismo bien engrasado. Sin embargo, esta propuesta puede hacerse un poco dura de entrada si es nuestra primera toma de contacto con un juego de la saga, ya que cuenta con sus propias mecánicas y su propio estilo de juego. Por lo tanto, tendremos que pisar el acelerador hasta el fondo, sí, pero también tendremos que dominar las acrobacias, potenciadores y los trazados de todos los circuitos para poder alzarnos con la tan ansiada victoria.

Como se indica en el párrafo anterior, las mecánicas del juego son diferentes a las de cualquier otro título del género, aunque bastante similares. En este sentido, es tan importante la habilidad como el estilo, ya que contamos con una barra de turbo dividida en cuatro partes y para llenarla tendremos que realizar combos de piruetas o derrapes. Además, es primordial que sepamos gestionar de la mejor forma posible esta especie de nitro, porque sacar el máximo partido de estos marcará la diferencia de quedar primero o último.

La victoria en este título será un bien muy codiciado, y es que a pesar de ser una propuesta enfocada al público infantil o juvenil, la dificultad está algo desmedida. El juego nos propone un total de tres dificultades: fácil, media o difícil; y la verdad sea dicha creo que la dificultad media es bastante desafiante e incluso algo por encima para los más peques de la casa. No obstante, Cars 3: Hacia la Victoria se deja jugar por todo el mundo que le quiera dar una oportunidad, e incluso ofrece la posibilidad de jugar a pantalla partida con amigos o con la propia familia.

En las líneas anteriores refería que hacía falta más que habilidad para trazar las curvas de este título, y a referencia de este aspecto comentaba también la dificultad a caso hecho, todo con el fin de introducir el siguiente apartado.

Decía que los turbos se cargaban según las pericias que somos capaces de ejecutar con nuestro kart, y para realizarlas tenemos distintas formas de hacerlo. El principal método para obtener turbo es realizar acrobacias, acción que lograremos llevar a cabo moviendo el stick derecho del mando en las distintas direcciones posibles. Entre las piruetas disponibles nos encontramos la posibilidad de conducir hacia atrás o a dos ruedas, mortales en el aire o incluso giros espectaculares en el aire. Otra de las formas de cargar nuestra barra es realizando derrapes, conduciendo hacia detrás o a dos ruedas en unas zonas delimitadas con flechas azules en el asfalto. Estas son las distintas formas de obtener un extra de velocidad y rellenar nuestro medidor de turbo, el cual como he indicado antes está dividido en cuatro partes. Finalmente, la gestión de esta herramienta la haremos según convenga, pero podemos ejecutar un turbo normal que consume una barra de las cuatro o un mega turbo  con el cual entramos en el estado “la zona”, este último consume todo el medidor por completo.

Como podéis ver no era ninguna tontería cuando comentaba que hacía falta conducir con estilo en esta entrega de Cars. Por ello, las mecánicas citadas se tendrán que dominar a la perfección para poder competir al máximo nivel en todos los modos de juego disponibles, así como en todas las carreras. En general, los controles y el manejo de los coches se comportan correctamente, por lo que la jugabilidad se siente fiel a las instrucciones del jugador y rara vez fallan. No obstante, las físicas de los coches en las colisiones se sienten raras, así como el peso de estos que parecen carecer de consistencia. Por otra parte, echamos en falta la posibilidad de mirar hacia atrás para saber que está pasando por detrás de nosotros, de esta forma podríamos tener un mejor control de nuestra posición en la carrera.

Hasta ahora he hecho constantes alusiones a los circuitos, y es que estos cuentan con un diseño muy atractivo y  unos trazados muy bien elaborados. Los escenarios presentan un nivel de detalle bastante notable, así como un acabado y un colorido muy vistosos, cosa que seguramente está hecha adrede para atraer al público al que va dirigido. Estos emplazamientos  en los que quemaremos rueda están muy bien construidos y pensados, por lo que cada uno de estos incluye atajos o zonas específicas para poder arañar unos segundos al marcador de vuelta. Conocer todos estos secretos será esencial para competir en igualdad de condiciones con el resto de contendientes, aunque también tenemos que tener en cuenta y ser capaces de decidir que trazada o recorrido nos conviene más para ganar tiempo, ya que en algunas ocasiones no están muy bien indicados.

Cars 3: Hacia la Victoria es un título muy generoso con el contenido, puesto que cuenta con una gran cantidad de este, además de un gran surtido de modos de juego. Entre las modalidades disponibles nos encontramos con distintos tipos de pruebas: las típicas carreras normales, las vueltas rápidas, carreras con potenciadores (los cuales se antojan un tanto sosos y faltos de inspiración), carreras de eliminación, carreras de acrobacias o incluso copas que se componen de una serie de pruebas a superar. Además, hay que sumar a todo esto una veintena de personajes controlables, los cuales iremos desbloqueando a medida que ganemos o juguemos eventos.

Como veis el contenido de esta entrega de Cars es muy variado y amplio, aunque todavía hay más. Por si fuera poco, el juego cuenta con una serie de desafíos u objetivos a cumplir, es decir, en cada modalidad de juego encontraremos una serie de puntos que si los logramos completar nos otorgaran puntos de fama. Estos retos van desde conseguir cierta cantidad de estrellas en según qué pruebas a conducir un cierto tiempo determinado hacia atrás o realizar ciertas piruetas en el aire. En general, resultan ser unos desafíos muy variados. Además, algunos de ellos son realmente desafiantes, por lo que obtener la totalidad de estos nos llevará tiempo y habilidad. Por otra parte, hemos comentado que cada objetivo cumplido de estos nos otorgaba un punto de fama, y es que estos se van sumando a nuestro salón de la fama. Los puntos de fama sirven para poder desbloquear personajes nuevos, eventos, carreras o modos, ya que no tendremos todo el contenido disponible desde el principio.  Pero aún no hemos terminado con el contenido que incorpora esta entrega, ya que a medida que logremos una cierta cantidad de puntos de fama desbloquearemos unas batallas contra jefes finales muy divertidas, además de la posibilidad de desbloquear a esos mismos jefes como personajes jugables si les ganamos.

En resumir las cuentas, estamos ante un título con mucho contenido por explorar y mucha diversión. Y toda esta experiencia la podremos disfrutar tanto individualmente como acompañados de otro jugador, ya que todos los modos de la campaña se pueden jugar en cooperativo. Las opciones de juego son muchísimas, la forma en que lo disfrutemos es cosa nuestra. Sin embargo, hay un último aspecto que de haberlo incluido habría sido la guinda perfecta de este pastel, y es que el título no incorpora un modo multijugador online.

En cuanto al apartado gráfico, no estamos ante nada apabullante ni destacable, de hecho hemos de tener en cuenta que el título también sale en la anterior generación de consolas. No obstante, he de decir que el juego se ve bien, y el apartado cumple correctamente; enmascarando sus debilidades (texturas, efectos o iluminación de menor gama) con un diseño y modelado muy correcto. De hecho, he agradecido que se haya respetado todos y cada uno de los diseños originales de los personajes. Además, como ya se ha dicho antes el diseño de escenarios es soberbio, así que poco más se puede decir al respecto.

Por último, el apartado sonoro tampoco sobresale sobre ningún otro apartado del juego, al igual que el gráfico. La banda sonora es un tanto limitada, y no tarda en repetirse los temas de fondo o de ambiente, aunque también hay que decir que en este tipo de juego poco se tiene en cuenta este aspecto. Por otra parte, el título nos llega totalmente en castellano, es decir, textos y audio en nuestro idioma. Y no solo eso, sino que todas las voces de los personajes son las originales de la película, así que no se podría haber culminado este apartado de mejor forma.

Puntuación
Gráficos
70 %
Sonido
70 %
Jugabilidad
85 %
Duración
90 %
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Redactor y analista experimentado que aporta su opinión sobre videojuegos y nos informa de las últimas novedades de los videojuegos como su activa aportación en el foro.

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