Estar sólo, con poca luz y sin apenas oxígeno no gusta a nadie, y al protagonista de Anoxemia, rodeado de minas y enemigos en el fondo del mar, mucho menos.

La mayoría de las personas nos asombramos y nos encanta ver los colores que proceden del mar. Esos azules verdosos, mezclados con la arena fina y los corales con tonalidades rojizas que ofrecen el contraste definitivo. Pero, por muy bonitas que parezcan las apariencias, lo cierto es que a medida que vamos descendiendo a las profundidades del océano, la gama cromática se va difuminando, pasando a ver todo lo que hay alrededor en una escala de grises, hasta alcanzar la oscuridad total. En este último punto es donde se centrará Anoxemia, una apuesta independiente llevada a cabo por BSK Group y distribuida por BadLand Games  donde el negro abismo y las trampas en las cuencas oceánicas pondrán en peligro nuestra vida.

No serás el primero, pero serás el último

Anoxemia: dícese de la disminución de la concentración de oxígeno en sangre. Creo que esta definición, que hace referencia al mismo nombre del juego, nos dará una idea de por dónde van los tiros en esta aventura. La trama nos presenta al Dr. Bailey, científico estudioso de las algas y plantas oceánicas que viven en el abismo absoluto del océano, con la misión de conocer por qué esas aguas están tan contaminadas. Para nuestra desgracia, el submarino donde realizamos nuestras investigaciones se rompe, dejándonos solo frente al peligro, con la única ayuda de un dron independiente que nos guiará de camino a la superficie.

El pobre del Dr. Bailey tendrá un destino muy oscuro, en todos los sentidos.

Mejor que una navaja suiza.

Como he dicho, la oscuridad reina en el fondo del mar, y la única forma de poder ver algo en nuestra ilíada hacia un lugar seguro es el pequeño dron, protagonista principal de Anoxemia al que controlaremos con nuestro mando. Aparte de guiar a nuestro perdido doctor, este dron tendrá otras funciones que serán fundamentales para salir ilesos de las 28 fases de las que consta el título. Entre las habilidades encontramos un sónar que nos avisa de los peligros cercanos, un arpón para romper las cadenas de las minas o mover objetos, y una especie de explosión PEM que inhabilita a los enemigos durante un corto periodo de tiempo. El Dr. Bailey, por el contrario, estará más limitado en habilidades, y sólo contará con un “dash” que le permite moverse más rápido si nos vemos en la necesidad de esquivar un enemigo y la posibilidad de colocar cargas de dinamita para romper ciertas paredes debilitadas.

En el océano los recursos serán escasos, y habrá que economizar nuestros esfuerzos, ya sea con el dron o con nuestro científico. Contra más daño reciba nuestro dron, o más impulsos PEM gastemos para mantener a raya al enemigo, mayor energía consumiremos, pudiendo quedar vendidos en el fondo del mar y completamente a oscuras. Lo mismo pasa con el Dr. Bailey, ya que, si usamos este empujón extra que tiene como habilidad, sus reservas de oxígeno se verán mermadas, provocando un desenlace fatal. Por suerte, nos moveremos por zonas afectadas por la guerra, y será frecuente encontrar energía extra o bombonas de oxígeno que nos otorguen un momento de calma antes de seguir el arduo viaje.

Tocar una mina puede ayudar a eliminar de raiz todos los problemas del científico…

No adoptéis nunca científicos como animales de compañía

La idea original antes mencionada pueda parecer interesante y captar la atención de los jugadores, pero el título contiene algunos “peros” que lastran el resultado final. Para empezar, Anoxemia no deja de ser un juego donde tendremos que guiar a un ser ningún tipo de inteligencia (pese a ser un doctor) y esto puede jugar malas pasadas, incluso llega a frustrar en momentos puntuales. No serán pocas las veces que el científico se quede atrapado entre dos piedras, o que un piquito de un risco interfiera en su camino, impidiéndole que avance de manera natural. Teniendo en cuenta que prácticamente todas las fases presentan irregularidades, o en escenarios cerrados habrá cajas y otros objetos en pantalla, será frecuente que tengamos que desandar el camino para ayudar a nuestro amigo del aprieto en el que se haya.

Pese a que el nombre, o esa falta de oxígeno pueda darnos a entender que el juego busca agobiar al jugador o ponerlo en tensión en situaciones límite, esto nunca llega a ocurrir. El tiempo que marca la falta de oxígeno la veremos como si fuera el tiempo restante para completar con éxito la fase (fases por cierto, bastante cortas de duración, no más de 5 minutos cada una por norma general). Prestaremos más atención a los enemigos que nos rodean, especialmente aquellos que ataquen directamente al doctor ya que, al ser guiado por nuestro dron, siempre se moverá un segundo después que nosotros y esto puede suponer su muerte, y el reinicio del nivel. Al final, en cada fase tendremos un objetivo marcado de encontrar ciertas algas o documentos, y para ello deberemos pasar los obstáculos y dificultades pertinentes. Algunas fases se centran más en la habilidad de esquivar los peligros, y otros escenarios se centran más en mostrar algún puzle o recorrido laberíntico. Pero, sea la opción que sea, se queda a las puertas de ser algo más cautivador por el siguiente punto a tratar…

Las físicas estarán presentes en Anoxemia, y si no, preguntadle a esta roca.

Ni colores, ni luces, ni ruidos.

Puede que las mecánicas sean repetitivas, y ese no resulta ser el mayor problema, ya que todos conocemos ejemplos de títulos donde se hace siempre lo mismo. El mayor problema que se encuentra en Anoxemia es la reiteración de mapeados. Al principio todos los escenarios se basan en las profundidades del mar, pasando posteriormente a visitar un submarino, incluso unas cuevas donde realizar ciertas actividades…pero al final todo resulta tan parecido, con la misma dinámica de enemigos, mismas paredes que derribar, y mismo mapeado una y otra vez, que pierde cierto encanto. Es verdad que el juego trata precisamente sobre los fondos marinos, y la poca luz, recursos y peligros que ofrece, pero le hubiese sentado como anillo al dedo un poco más de diversidad de escenarios, incluso de elementos u objetos visibles en pantalla.

La música tampoco ayuda, ya que es prácticamente inexistente, sólo en momentos de peligro hará acto de presencia. Por el contrario, sí que contaremos con los típicos sonidos que se escuchan cuando estamos en las profundidades del océano, y por esa parte no podemos pedir más porque estropearía la inmersión en esta localización tan específica y aterradora. Voces, hay muy pocas, y los textos, aunque no sean muy necesarios para completar Anoxemia, están en español y ayudan a comprender un poquito más todo lo que existe a nuestro alrededor y que es captado con el sónar del dron. Un dron que, como vosotros comprobaréis, puede no ser tan amigo como se piensa en un principio…pero mejor que lo descubráis por vosotros mismos.

Puntuación
Gráficos
40 %
Sonido
60 %
Jugabilidad
60 %
Duración/Diversión
60 %
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Mario Vadillo Miguel Amante de los videojuegos desde hace 20 años cuando empezó con una NES. Jugador empedernido de todo tipo de juego, ya sean plataformas,aventuras, RPG, J-RPG o shooters. Dispuesto a disfrutar, opinar y pasarlo bien en Comunidad Xbox.

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